14/6/26

La desertificación educativa

 Rubén I. Bourlot

 

En la Argentina, que fue pionera en materia educativa en toda América, a lo largo de más de un siglo estuvo regida por la ley 1420 (sancionada en 1884). Esta norma cumplió con su cometido de alfabetizar a los argentinos, integrarlos socialmente, cohesionar a una población heterogénea como consecuencia de las oleadas inmigratorias de diverso origen y prepararlos para la vida ciudadana. “Educar al soberano” era la consigna sarmientina no exenta de prejuicios para con los sectores sociales más desposeídos del interior. También tuvo una misión “civilizadora” con la incorporación de contenidos europeizantes, que constituían el ideal del régimen político y de los intelectuales de la segunda mitad del siglo XIX. 

 

LA DEGRADACIÓN DEL SISTEMA

Con el tiempo la eficiencia del sistema educativo se fue deteriorando. La escuela no acompañó los cambios económicos y sociales. Se intentaron reformas y parches pero con escasa efectividad.


Finalmente, y luego de prolongados debates se logró cambiar la ley 1420 por dos proyectos aprobados en pocos años – 1993 y 2006 –. La denominada Ley Federal de Educación, sancionada al calor del veranito neoliberal, resultó un rotundo fracaso. La actual ley de educación, sancionada en 2006, no termina de consolidarse. Es un proyecto a medias que no ataca los problemas de fondo. Enmarañada entre las novedades tecnológicas, las actualizaciones terminan siendo saltos en el vacío. Poner al día el sistema no consiste en incorporar material sin objetivos concretos, sin capacitación del personal docente y con serios baches en la conectividad.

El nivel secundario, en particular, termina siendo un sistema de acreditación de cursado que no certifica la apropiación de saberes. Con 180 días de clases, el porcentaje mínimo de asistencia del alumno y los correspondientes exámenes demasiado formales para convalidar un aprendizaje real se otorgan títulos. Pero la realidad es muy otra. Lo que se promociona como “inclusión” en el sistema termina siendo la futura exclusión del mundo del trabajo y de la universidad por la magra preparación recibida.

Por cierto, no todo es fracaso. Hay docentes capacitados y con gran compromiso, alumnos que se esfuerzan y superan ampliamente las expectativas, establecimientos educativos que llevan adelante proyectos innovadores y exitosos. Los resultados que observamos en las ferias de ciencias, en los olimpíadas de las distintas disciplinas donde estudiantes de instituciones de todo el país, y de sectores sociales vulnerables, compiten con solvencia. Lo preocupante en la media, los estudiantes que no pueden avanzar dentro del sistema y los que, como se menciona más arriba, acreditan formalmente.

¿Por qué no hacer un estudio de los modelos que lograron superar los fracasos y generalizarlos? Este conocimiento empírico puede ser mucho más valioso que todas las teorías sobre innovación educativa.

Es hora de pensar en una nueva escuela con un criterio innovador y audaz, como lo hicieron quienes crearon la Ley 1420. La educación debe ser prioridad absoluta y por ello no se deben escatimar esfuerzos presupuestarios, con la convicción de que se trata de una inversión con resultados inmediatos y futuros.

 

TEORÍA Y PRÁCTICA

Uno de los modelos que merecen ser estudiados con detenimiento, es el de la educación técnica, que en la Argentina comenzó a implementarse en los primeros años del siglo XX (después del fallido intento del Ministro de Instrucción Pública Osvaldo Magnasco), que es socialmente bien valorado. A pesar del descalabro que sufrió la educación técnica a partir de la derogada Ley Federal de Educación (1993), desarticulada por motivos ideológicos y económicos, continúa siendo, luego de su recuperación en la primera década del siglo XXI, un ejemplo de aprendizaje a partir del hacer. La fusión de lo teórico con lo práctico tiene más que probada efectividad.

 

LO VIEJO FUNCIONA

¿Por qué no tomar el modelo y extrapolarlo a todo el nivel? Un secundario, o como se le llame, donde el aula y el taller interactúen con horarios extendidos. No nos referimos aquí a las conocidas “prácticas laborales” o de ambientación, sino de auténticos talleres curriculares para todas las modalidades, como sucede con la educación técnica. Se dirá que se incrementarán los costos. Sí, pero como una antigua publicidad de televisores: caro pero el mejor.

Se deberá garantizar una educación de calidad para todos los habitantes, independientemente de su ubicación geográfica, en nivel socioeconómico, etc.

No deberá haber diferencias entre escuelas del centro y de la periferia. El estado debe asegurar la educación mediante el sistema público estatal y complementariamente a través de iniciativas educativas no estatales. Se aplicarán medidas compensatorias para sectores con carencias de aprendizaje y económicas. Se garantizarán las mismas posibilidades para los sectores rurales.

Los diseños curriculares de todos los ciclos se deberán articular a partir del conocimiento de la realidad inmediata y concreta, partiendo de lo local, regional, latinoamericano y universal. Se ofrecerá una formación humanística y la capacitación específica para la inserción en el mundo del trabajo y el acceso a la universidad.

El sistema se centralizará en el sujeto que “aprende” de la familia, de la comunidad, de las instituciones y del docente que facilita y aporta sus saberes. Se sustituirán conceptos como escuela “primaria”, “secundaria”, “media” por una estructura de Educación Obligatoria conformada por tres ciclos: Aprendizaje preescolar (desde los 45 – 60 días hasta los 5 - 7 años), Aprendizaje Básico (de aproximadamente los 6 años de duración) y Aprendizaje Orientado - Especializado (de aproximadamente 6 años de duración). De carácter no obligatorio será el ciclo de Formación Profesional Universitario. El ciclo de Aprendizaje Orientado - Especializado comprenderá escuelas especializadas en las modalidades Técnica, Agrotécnica y Administración contable; y orientadas en las modalidades Humanística, en Ciencias Naturales, Artística y complementarias: de adultos, especial, etc.

Se suplantará la educación graduada por una estructura de niveles, seis en cada ciclo, que el alumno irá superando a medida que logre objetivos, independiente del tiempo. Se sustituyen los bimestres, trimestres por módulos de aprendizaje. De esta manera se respeta el ritmo de aprendizaje de cada persona y se eliminan los recuperatorios, los exámenes previos y la repitencia.

Estos cambios irán acompañados por modificaciones en el régimen docente: se implementará el sistema de docentes por cargo – eliminándose el régimen de horas cátedra - con dedicaciones y se incorporará la figura de maestro y profesor integrador y la del alumno ayudante.

En forma progresiva se implementará el sistema de Aulas temáticas específicas de cada asignatura o área de asignaturas afines. Por lo tanto las comisiones de alumno/as no tienen un aula sino que rotan por las distintas salas.

Los docentes de todos los ciclos tendrán un régimen escalafonado conformado por ocho categorías. El docente ingresa en la categoría inicial (1) y puede ascender una categoría cada tres años concursando con su credencial de puntaje, siempre que haya sumado un puntaje predeterminado que implique la realización de capacitación y actualización. La capacitación será requisito para los ascensos y el estado la garantizará y bonificará con el pago horas cátedra.

Se asegurará una asignación por escolaridad y la ayuda escolar anual que cubra una canasta escolar que comprenderá los costos de útiles y vestimenta escolar. Estas asignaciones que perciben los empleados en relación de dependencia se extenderán a los sectores de bajos recursos sin empleo formal o cuentapropistas.

Los comedores escolares dejarán de estar a cargo de personal docente y se reemplazarán por un Servicio de Asistencia Escolar anexo a cada establecimiento, que comprenderá comedor, servicio de enfermería, vacunador y guardería.

El gobierno del sistema estará a cargo de consejos escolares, consejos departamentales, consejos provinciales y un Consejo Federal de Educación, todos conformados por representantes del gobierno, de los docentes, padres y estudiantes. En las provincias y a nivel país el organismo educativo tendrá el rango de ministerio.

La elección de los miembros en representación de docentes, padres y estudiantes de los consejos en los distintos niveles se realizará mediante asambleas, primero en forma directa a nivel establecimiento y en las siguientes instancias mediante asambleas de delegados.

5/6/26

Los diálogos de Mastronardi con César Tiempo a través de las cartas

 Rubén I. Bourlot

 

Es solo un dato simbólico que el 23 de enero se haya instituido como el Día Mundial de la Carta Escrita a Mano. Aparentemente la fecha responde al día de nacimiento, en 1737, de John Hancock, uno de los protagonistas de la Revolución estadounidense y el primer firmante de la declaración de Independencia de los Estados Unidos. En 1977 la asociación Writing Instrument Manufacturers (Asociación de Fabricantes de Instrumentos de Escritura) comenzó a celebrar este día con el objetivo de enaltecer la historia de la caligrafía y su influencia. Y, viendo cómo avanza la tecnología desterrando día a día la práctica de la escritura a mano, la celebración cobra plena vigencia.

Las cartas constituyen una fuente interesantísima para auscultar las mentalidades de una época y descubrir algunas “verdades” que muchas veces no se expresan en otros documentos públicos. Cartas de personalidades, políticos, artistas, empresarios, cartas familiares. Hasta no hace mucho tiempo la comunicación entre personas se hacía mediante las cartas, hasta que fueron reemplazadas por el territorio de lo virtual. Primero, los correos electrónicos y hoy los breves y efímeros mensajes de las redes sociales, celulares y otros artefactos. La comunicación perdió ese encanto del relato escrito con tiempo para ser leído pausadamente. No sé qué incidencia tendrán ahora las cartas y si aún se siguen enviando por correo electrónico cartas que luego se guardan en algún rincón del ciberespacio. Lo casi cierto es que cada vez se escribe más breve, más desprolijo y no se guardan los escritos. Es la era de lo instantáneo, efímero y descartable. ¿Estaremos yendo a una nueva cultura ágrafa como en los tiempos primordiales? Es la gran pregunta.

Me consta que hasta no hace mucho las cartas aún circulaban, y tengo a mano un libro con olor a tinta fresca en donde Luis Alberto Salvarezza descorre el velo del pintor gualeyo Derlis Maddoni a través de sus cartas. Cartas que muerden los primeros años del siglo XXI.

 

Cartas con Tiempo

A propósito de cartas rescatamos una interesante misiva, de una serie que intercambiaron en la década del ’30 dos de los más notables poetas entrerrianos, Juan L. Ortiz y Carlos Mastronardi, con César Tiempo. Esta carta que le dirige el autor de Luz de provincia desde Gualeguay a su amigo Tiempo está fechada el 30 de enero 1930 y vale la pena ir desgranando ese rico texto donde comparten impresiones sobre Roberto Arlt, Juan L. Ortiz y la literatura de la época.

 “Amigo Tiempo: ya me extrañaba su silencio casi entusiasta (…).

“Ahora le escribo bajo un signo de influjo demencial. Acabo de leer -lectura frenética- la novela desconcertante de Arlt. Me parece el ‘libro del año’. Me digo un encamotado de ese libro. En Arlt hay eso que los críticos del 905 llaman garra. Nunca lo adiviné tan poderoso al amigo Arlt. ‘Los 7 locos’ tiene esa contextura maciza, homogénea, contundente, que solo se admira en Balzac y en algunos rusos de primera magnitud. El sabor policial de un secuestro allí relatado, y lo contradictorio de algunos caracteres, no disminuyen los méritos de esta obra. Lo sucio que puede leerse tampoco molesta. No aparece como pimentón ni como finalidad estética. Por eso no molesta. Libro de alucinación, donde se mueven muchas bestias divinas. Porque sus personajes no son símbolos netos y pulcros, no representan el Bien total ni el Mal entero. Tienen de todo. La bajera bestial y la divinidad están en cada uno de sus hombres. Hombres que esperan lo extraordinario  sin darse cuenta de que viven unas vidas extraordinarias. Seres deschavetados que buscan un ‘sentido’, una razón de existencia. Angustiosamente. Personajes que, a pesar de ser canallas o poseídos, tienen alguna hora noble. Hay situaciones raras y de excepción: la ‘piantada’ de la esposa. El que, sin desvestirse, le proporciona una alegría de 5 pesos a la pupila. La ciudad mimando al ‘canfli’. El aburrimiento de estos rufianes: aburrimiento y desesperanza bien representativos de Buenos Aires. Un rufián melancólico –humanamente- no deja de ser reo, cosa interesante. Pero lo que me asombra en Arlt es su don de generalizador, su facultad para expresar una visión global, filosófica de las vidas. No se queda en la anecdótico, sino que traza planes de hombres, categorías. El mismo –visible en Erdosain- busca internamente una total justificación de su ser. A cada rato se desdobla, se analiza urgentemente.

“Pero estoy hablando sobre sabido. Ud., en carta del mes pasado, ya me había dicho sus entusiasmos por este libro. Me alegra coincidir con estos agrados suyos.

“Me dice Ud. que lo de Ortiz tendrá buen destino. Así sea. El vate compinche me dice que un tan Barbieri le solicitó fotografía para la revista de Rosso. Yo no conozco a ese señor y Ortiz no sabe con qué objeto pidió la vera efigie. Si Ud. anda en eso, agradézcale al dicho Barbieri.”

Se refería a Lorenzo Rosso, editor de Literatura Argentina que incluyó efectivamente una nota de César Tiempo y Carlos Mastronardi sobre Juan L. en la edición de enero de 1930.

 

Comerciantes al menudeo

Y continua Mastronardi la carta deslizando una crítica al mundillo literario:

“Lo que yo me olvidé de anotar (puede hacerlo Ud. Si le parece) es el heroísmo que significa hacerse un mundo de arte en este ambiente. Y superar el mal gusto reinante. Pueblo de comerciantes al menudeo, solo tiene existencia reconocida aquel que persigue fines centaveros. Y nada le digo de la idiosincrasia secante de los aedas de abanico, de los amerengados vates de salón, de los campeones florales. Ortiz es pobre, y como no frecuenta el Club Social, no puede pasmar a las damas que se regodean con poemas cuyos títulos solicitan Jurcas. Circulan algunos así nombrados: ‘Los 3 Mosquetereos’, ‘El Ensueño Vespertino’, ‘El Hermoso Brummel’; ¡y hay que ver la suficiencia con que eruptan esas cosas!

“Es realmente asqueante esta literaria comedia provinciana. Yo me olvidé de arrimar leña a este respecto. Si Ud. quiere suplirme (y si no ha enviado a prensas los originales) se lo agradeceré. “Siento la necesidad (casi sanitaria) de escribir una rajante cachadura. Si ya no hay tiempo, lo convoco para cualquier otra oportunidad.

“Supongo ha prosperado su propósito revistero. Carulla, Scalabrini y los demás que Ud. nombra son mis amigos. Estaré con agrado allí.

“Mi laboriosidad es bien relativa. Notitas pobretonas en ‘Síntesis’. Como para dar señales de vida. Ahora me interesaría ocuparme de [Nicolás] Olivari (ese Arlt del verso, aunque menos) pero no sé si ya lo comentaron en ‘Síntesis’ (…)”

 

César Tiempo

César Tiempo nació con el nombre de Israel Zeitlin en Ucrania pero cumplió su primer año de vida en Buenos Aires. En 1924 obtuvo la ciudadanía argentina. Formó parte del grupo literario Boedo. En 1930 obtuvo el Premio Municipal de Poesía. En 1937 fundó y dirigió la revista Columna y recibió el Premio Nacional de Teatro. En los años treinta, como joven intelectual, enfrentó al director general de la Biblioteca Nacional Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría), por su antisemitismo, y se transformó en héroe en la colectividad judía. Más tarde adhirió al peronismo.

Entre 1952 y 1955 fue director del suplemento literario del estatizado diario La Prensa. Entre 1973 y 1975 se desempeñó como director del Teatro Nacional Cervantes.


Imágenes

Fragmento de la carta de Mastronardi a Tiempo

César Tiempo

2/6/26

La reforma constitucional de 1949 en Entre Ríos

Rubén I. Bourlot


En 1949 se reformó integralmente la Constitución de la provincia, adhiriendo a los principios de la Constitución Nacional que había sido reformada en marzo de ese año por una convención reunida en Buenos Aires que incorporó el reconocimiento de derechos sociales y nuevas funciones del Estado en el marco del lo que se conoce como constitucionalismo social. En la convención reformadora nacional tuvo un destacado papel el constitucionalista Arturo Sampay, oriundo de Concordia. Fue quién sentó las bases de la filosofía jurídica de la justicia social incorporada al nuevo texto constitucional. 

En nuevo texto de la constitución provincial fue sancionado el 3 de Junio de 1949 y el jurado del 30 de junio. 

Entre las principales disposiciones incorporadas por la reforma se cuentan el reconocimiento de los derechos del trabajador, la familia, la ancianidad, la educación y la cultura, y la función social de la propiedad privada. 

Reconocía el derecho de la familia rural a la propiedad de la tierra que cultivaba. Establecía que los servicios públicos pertenecían originalmente a la provincia y a las municipalidades, sin que pudiera ser enajenada su explotación. Respecto de la educación disponía que debía ser gratuita, obligatoria y democrática (eliminó la educación laica introducida en 1883). 

Creó el Ministerio de Educación. En lo instrumental, amplió el mandato del gobernador, del vicegobernador, de senadores y de diputados a seis años. 

Se dejaron sin efecto los artículos del 216 al 223 de la constitución de 1933.  

En el contexto del golpe de estado que derrocó el gobierno nacional de Juan Domingo Perón en 1955 el gobierno de facto anuló la reforma.