Por Rubén Bourlot
“Sin embargo
aún pasará mucho tiempo antes que la gente se dé cuenta de la utilidad de darse unos baños de multitud y de
callejeo…”, leía con voz firme en el mediodía de radio Splendid de Buenos Aires
este párrafo de un aguafuerte de Roberto Arlt. Promediaba la década del 1970 y
la conductora radial no sabía que esas podían ser sus últimas palabras frente a
un micrófono.
Nació como
Paloma Efron pero fue conocida como Blackie. Vino a este mundo en 1912, en una colonia llamada Rosh Piná, que estaba entre las localidades de Las Moscas y Villa Dominguez, una de las tantas que sembró a fines
del siglo XIX la Jewish Colonization Association en Entre Ríos. Luego su familia se trasladó a la colonia Novibuco I (cerca de Basavilbaso). Sus primeros
años transcurrieron en una humilde vivienda, casi un rancho, en medio del
campo. Hija de un maestro y de una madre bibliotecaria. Cuando contaba con
cinco años, la familia se trasladó a Buenos Aires y ahí ya empezó a soñar con
pintar el mundo y llegar a las estrellas. A los 17 esa Paloma empezó a
desplegar sus alas. Las primeras experiencias en el mundo del arte y la comunicación
las hizo con la música: el jazz, el negro espiritual, el góspel y todas las
expresiones de los negros esclavizados de los Estados Unidos. A partir de ahí
fue Blackie. Y cantó la música de esos negros que luchaban por su libertad e identidad.

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Blackie junto a Atahualpa Yupanqui
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De vuelta a Buenos Aires se incorpora a la actividad
teatral, al cine y a los negocios del espectáculo. Entre sus logros como
representante de artistas se cuenta la venta en Hollywood del guión de la
película “Los martes orquídeas”, escrito por su entonces esposo y que hizo
famosa a Mirtha Legrand. También
estudió piano, solfeo y música con Carlos Vega, el musicólogo argentino. No era
una improvisada.
Siempre había un objetivo más en su vida para alcanzar. Se
casó con el periodista y guionista Carlos Olivari con quien convivió durante
una década. De pronto se encontró desempeñándose como periodista gráfica en la
entonces prestigiosa revista El Hogar. Llegó a dominar cinco idiomas, lo que le
facilitó su labor de notable entrevistadora.
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Tapa de la revista Sintonía
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También en la radio fue una voz inconfundible junto a otros
innovadores como Hugo Guerrero Marthineitz y Enrique Alejandro Mancini. Acuñó
las frases “La gente quiere ver a la gente”, “Vamos, ánimo” y “Con amor y con
respeto”. Ciclos como Diálogo
con Blackie, por Belgrano y luego Continental, La tarde con Blackie por Continental y Splendid estuvieron entre los más escuchados
de la radio.
Se recuerdan
los grandes reportajes a las figuras de la política y el espectáculo como Golda
Meir, Salvado Dalí y Federico Fellini, entre muchos otros y las presencias en
sus programas de artistas como Nat King Cole, Lionel Hampton, Harry James, Ives
Montand y Louis Armstrong.
En 1976 retornó a la televisión como conductora del ciclo La
mujer, que se emitía por Canal 9.
“Nací en Entre Ríos, en un pueblito soleado y
tranquilo: Basavilbaso. Uno de los tantos lugares poblados por los gauchos
judíos.”, decía con orgullo.
Murió muy joven para lo mucho que aún
tenía que dar al arte de comunicar. A los 65 años, el 3 de septiembre de 1977.
VV. AA, Tierra de promesas, Ediciones Nuestra Memoria, 1995
Ulanovsky, Carlos y otros, Días de radio, Emecé, Bs. As., 2004
“Blackie: una vida en blanco y negro", documental dirigido por Alberto Ponce, 2012
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-7713-2012-12-21.html
http://primerapagina93.blogspot.com.ar/2012/12/paloma-efron-blakie.html
http://www.telam.com.ar/nota/46116/