21/4/17

Cooperativa Farmacéutica Del Litoral

Por Ricardo César Bazán*

La historia de la Cooperativa Farmacéutica del Litoral de Paraná se remonta al año 1953 que fue cuando comenzaron a reunirse los farmacéuticos Abrahám Guestrin y Goldman entre otros, dice una publicación de la cooperativa. 
Una de las entrevistadas, la Sra. Betty (sobrina de unos de sus fundadores, Abraham Cuestrin) cuenta: “Empezaron creo en 1953, en una casa de calle Alem, con un empleado, que creo fue Olmedo Richard y el Ctdor. Aarón Jaimovich. Juntaron un capital, con el aporte de cada uno de ellos. Ese fue el comienzo, luego se trasladaron a un local de calle España un poco más grande, hasta que fue justamente el tío Abraham, el que bregó para conseguir el terreno que hoy ocupa la Cooperativa, en el que se edificó, desde sus cimientos, el primer edificio inaugurado con grandes emociones sobre todo de quien ostentaba en ese momento el título de Presidente de la misma, mi tío Abraham. El motivo por el que se crea esta Institución fue la necesidad de protegerse, entre los farmacéuticos, de las presiones de las droguerías foráneas, consiguiendo mejores precios para los propietarios de las farmacias”.

En una foto del manuscrito original del Acta donde se le dio el nombre que tiene hasta ahora “Cooperativa Farmacéutica del Litoral Ltda”,  se lee: “discusión del anteproyecto preparado por la comisión provisoria que (ilegible) las mismas en la forma que se inserta a continuación: Artículo Primero. Bajo la denominación de “Cooperativa Farmacéutica del Litoral Ltda” se constituye una Sociedad Cooperativa Farmacéutica limitada de adquisición de elementos de trabajo y de transformación y venta de productos farmacéuticos, que estará constituida por farmacéuticos y propietarios legales de farmacia de la República Argentina, que se regirá por las disposiciones de los presentes estatutos y por la Ley Nacional N 11.388 en todo lo que no hubiese sido previsto por aquellos.- Artículo Dos: tendrá por objetivos: a) Encarar y resolver el problema integral del medicamento, desde la investigación científica”.

Otra foto del Manuscrito del Acta de Consejo número UNO de la Cooperativa se ve en el margen izquierdo que hay varias firmas y en su margen derecho dice: “Acta número UNO- Acta Constitutiva de la Cooperativa Farmacéutica del Litoral Ltda de Paraná.
“En la ciudad de Paraná siendo las nueve y treinta horas del día seis de enero de mil novecientos cincuenta y siete en el local del Bar Imperial de esta ciudad, se reunieron las personas cuya nómina y firmas figuran en el libro de asistentes a las asambleas con el objeto de dejar constituida una sociedad cooperativa farmacéutica”.
                                 

Don José Rubén Kaplun nos cuenta sobre los inicios que después de la pequeña casa de calle Alem pasaron a calle 25 de Mayo, muy cerca del actual emplazamiento, hasta que se compró el terreno en el cual hoy día están, y despacio se fue construyendo lo que fue el local propio de la cooperativa farmacéutica donde comenzó a funcionar. Este local, que tuvo muchas ampliaciones, es orgullo de sus asociados tenerlo y poder brindar los servicios, a los socios y clientes de la cooperativa.
Roberto Riso nos comenta que el ámbito o radio de acción de la cooperativa farmacéutica es toda la provincia de Entre Ríos y el sur de Corrientes, y una parte de la provincia de Santa Fe. La cooperativa farmacéutica es integrante del consejo de administración de FECOFAR que es la Federación de Cooperativas Farmacéuticas en las que hay agrupadas 10 cooperativas. Tiempo atrás estas llegaban a 50 cooperativas.
A nivel nacional se encuentra entre una de las primeras cooperativas farmacéuticas del país. El año pasado la cooperativa de Mendoza, COFARMEM, cumplió 50 años y las demás están entre los 40, 47, 48, 49 años de existencia.
En la cooperativa trabajan 80 personas, mas los consejeros y profesionales. La cooperativa farmacéutica comenzó con 12 asociados y hoy tiene 230 y clientes no asociados.
La posición de la cooperativa farmacéutica en el mercado con respecto a otras empresas que trabajan en el sector a nivel nacional ocupa el puesto 20.
“Es importante destacar que cuando uno compra en una farmacia que está provista por la Cooperativa Farmacéutica del Litoral uno tiene la seguridad de comprar el medicamento ético que merece el enfermo”,  certifica Don José Rubén Kaplun.
*Téc. Sup. en Cooperativismo

1/4/17

Crónicas de vagabundos

Por Rubén Bourlot

Aventureros, trotamundos, vagabundos. Aventureros siempre los hubo, y atravesaron nuestras lomadas, y dejaron sus historias imborrables que se trasmiten por generaciones. 
“Tú me desprecias por ser vagabundo 
y mi destino es vivir así
si vagabundo es el propio mundo
que va girando en un cielo azul”
Dice la letra de una popular canción que interpretaba el trío Los Panchos.
Los “turcos” con sus valijas de vendedores, los linyeras, crotos o como se les llame que siempre encontraban un jarro de agua fresca, un trozo de pan y un colchón para pasar la noche. Y otros muy curiosos como son los casos del “Vasco de la carretilla” y el ucraniano que sacaba fotos en bicicleta.

La carretilla y el hombre 
Un día se apareció por Concepción del Uruguay con su carretilla a cuestas. Era el hombre que portaba la carretilla, o la carretilla que transportaba al hombre. A esa altura, con más de una década de andar caminos juntos, hombre y carretilla eran uno. Le decían “El Vasco de la carretilla” y en cada lugar que arribaba ganaba la portada de los periódicos, y cuando no los había, el rumor corría de boca en boca.
Larregui y su carretilla
Guillermo Isidoro Larregui Ugarte era su nombre y había nacido en Pamplona, en el país Vasco, el 27 de noviembre de 1885, conocido como El Vasco de la carretilla y también "El Quijote de una sola rueda". Llegó a Buenos Aires en 1900 con solo 15 años y tuvo varios trabajos en distintos puntos del país. En 1935, estando en Santa Cruz, apostó que era capaz de llegar a Buenos Aires a pie, detrás de una carretilla. Ya tenía 50 años pero el espíritu y el físico que le envidarían muchos jóvenes. Desde que partió, ante la incredulidad de la mayoría, hasta que finalmente arribó a Buenos Aires, pasaron 14 meses. 
Recorrió, en 14 años (1935 a 1949), más de 20.000 kilómetros a pie empujando una carretilla de 130 kilos. En su transporte llevaba lo indispensable para sobrevivir: una carpa de 2,5 m. de largo por 2 m. de ancho; un catre, colchón y colcha. Herramientas completas, utensilios de cocina, calentador, juego de lavabo, cepillos, brocha, navaja y provisiones.
Llevó a cabo cuatro caminatas. La segunda la comenzó en 1943, desde Coronel Pringles (provincia de Buenos Aires.), y la finalizó en La Paz (Bolivia). La tercera la realizó desde Villa María (Córdoba), hasta Santiago de Chile, y la cuarta y última caminata la efectuó desde Trenque Lauquen (Buenos Aires), hasta el Parque Nacional Iguazú, en Misiones.
Función de teatro a beneficio
del vasco de la carretilla
El último itinerario es el que comprendió la Mesopotamia y tocó distintas localidades entrerrianas. Venía precedido de una bien ganada fama que se reflejaba en los medios nacionales. 
Una pequeña publicación de Concepción del Uruguay, Palenque, le realiza una entrevista en 1944 a su llegada a la ciudad. “Una visita inesperada pero grata ha venido a sorprendernos, se trata del original y popular Don Guillermo Larregui… - escribe el periódico- quien junto al polvo de los caminos nos ha traído su bagaje de interesantes historias…”. Ante la pregunta si no se aburre de viajar en soledad, manifiesta que ya está acostumbrado, que tuvo un perro llamado Pancho “que fue mi compañero cuatro años hasta que una insolación lo mató en Santa Fe. Ahora ando en busca de un cachorro bueno que quiero enseñar a mi manera.”
Cuenta Larregui que en sus viajes tomas fotos y apuntes con la intención de volcarlos en un libro. Y también relata sus viajes y que su primera carretilla fuera depositada en el Museo de Luján. 
Cuando le preguntan si obtiene algún beneficio económico con sus aventuras responde: “Aunque nada tengo, nada quiero. Esta hazaña la he realizado porque la prometí cumplir. Con ser hombre de palabra cualquier vasco está bien pagado”.

El fotógrafo en bicicleta
Otro trotamundos que marcó su presencia en nuestra comarca fue el iniciador de una saga familiar de fotógrafos: Nicolás Warenycia.  Había venido de la remota Ucrania, trayendo sobre su piel las marcas indelebles de la guerra y en su corazón el deseo irrefutable de encontrar su lugar en el mundo. Se había casado con Miguelina Manlulak, a quien había conocido en la ciudad de Apóstoles, Misiones, adonde había arribado a su llegada de Ucrania.
Como dato anecdótico podemos agregar que en su vivienda tenía una mandolina y un clarinete, y que cada mañana, puntualmente a la hora diez, daba a sus hijos una clase de lectura, escritura y oralidad en idioma ucraniano.
Warenycia y su bicicleta
Finalmente recaló en Arroyo Barú, donde se dedicó a múltiples actividades, tales como la de "catango" del ferrocarril, albañil, reparador de objetos diversos (relojes de pared, acordeones, bandoneones, etc.) y, en la última época, comerciante.
Pero sin dudas, en la que más se destacó fue en su profesión de fotógrafo, dejando plasmadas en cientos de imágenes las impresiones características de la vida pueblerina, en sus diversas facetas.
Siendo muy joven y curioso, había aprendido la técnica fotográfica en su lejana Ucrania, observando a un soldado de los que se habían acantonado en la casa de su abuela, utilizándola como improvisado cuartel.
Según relata su hija Amelia, antes de contar en su vivienda con un cuarto de revelado, realizaba dicho procedimiento dentro del tanque de agua de la estación. En esa época los negativos eran de vidrio, y Nicolás se movilizaba en una bicicleta, a la cual le había adosado un cajoncito, donde acondicionaba todos los elementos necesarios para el ejercicio de su profesión.

Bibliografía:
Norma Cooke y Susana de Santiago,  Por los senderos de la memoria. Narrativa histórica de Arroyo Barú, Colón, 2011.
Txema Urrutia, El vasco de la carretilla: 14 años a pie por la República Argentina, 1935-1949,   Ed. Txalaparta, Tafalla, 2001.
“Nos visitó ‘El Vasco de la carretilla’, en Palenque, 30 de marzo de 1944 y 15 de abril de 1944.
https://es.wikipedia.org/wiki/El_Vasco_de_la_Carretilla

Para publicar en este blog enviar los artículos a bourlotruben@gmail.com. Son requisitos que traten sobre la temática de este espacio, con una extensión no mayor a 2500 caracteres y agregar los datos del autor. Se puede adjuntar una imagen en formato jpg.
---------------------------------------------------------------