21/9/11

La Sociedad Española y los comienzos del mutualismo en Entre Ríos

Por Ricardo César Bazán*


“Hermandad de sentimientos y acción conjunta de ayuda. Ideal de vida mejor, amparo y sostén en los duros embates de la vida, brazo extendido de uno para recibir el de todos.
Emancipación económica del pueblo y, por reflejo, potencialidad financiera de la Nación” (1)
 A partir de Febrero del 2008 el edificio que ocupara para su sede la Sociedad Española de Socorros Mutuos y Beneficencia dejará de funcionar en dicho lugar ya que su inmueble fue vendido.
La Sociedad Española es, en la ciudad de Paraná, la primera Mutual fundada allá por el año 1859, en estos tiempos de competitividad, lucro, individualismo y falta de solidaridad es importante recordar a estos pioneros del Mutualismo Argentino que con mucho sacrificio, ideales y pasión fundaron las primeras Mutuales en la República Argentina.
  Una publicación de 1953 al referirse al mutualismo de la ciudad de Paraná destaca la labor del ilustre sacerdote español Canónigo don José María Velasco que en su gira misionera llega a Paraná y que una de sus mayores inquietudes y deseos es que la población española que en ella habite “goze de los beneficios que a nuestros hermanos de Montevideo, Buenos Aires y el Rosario les proporcionan en sus enfermedades la Asociación Española de Socorros Mutuos de aquellas ciudades (...) inicia gestiones en tan noble fin, reuniéndose el 24 de abril de 1859 con los señores Domingo Balujera, Antonio Zabala, José Aranzandi, Felipe Baucis y Lucas Ayarragaray, comisionándose en esa reunión a los señores Zabala y Ayarragaray para que inviten a todos los  “compatriotas para que contribuyan a formar parte de una asociación tan altamente benéfica y humanitaria” .
Destaca la obra antes mencionada “Esa reunión se llevo a cabo el 1º de mayo siguiente con la presencia de cuarenta españoles afincados en la ciudad (...) resultando electo por aclamación para ocupar el cargo de presidente el Canónigo Velasco y Vice Don Salvador Carbo”, podemos encontrar hoy en la galería de la  Sociedad Española una placa conmemorativa que recuerda a sus fundadores, ellos fueron los siguientes:
José M. Velasco, Antonio Zabala, Domingo Balugera, José Martínez, Rafael Llorens, Antonio Miro, Fausto Umerez, Fernando Debans, Felipe Baucis, Salvador Carbo, Leonardo G. de la Llosa, Quintin G. Echegaray, León Mujica, Cayetano Ripoli, José Aranzadi, Vicente Dacsire, Esteban Villaraza, José Macia, Agustín Arrondo, Lucas Ayarragaray, Juan Contaverria, Eusebio Loyzaga, Francisco Unanue, Domingo Beovide, Julian Armendari, Joaquin Costa, José J. Mandariaga, Abdin Zabala, Francisco Madariaga, Manuel Gigorraga, Ramón Rodríguez, Placido Elola, José de la Cruz, Manuel Maños, Miguel Izaguirre, Juan J. Ybeas,  Roman Brusin, dicha placa fue colocada un  1º de Mayo de 1909.
El día 1º de mayo de 1861, un núcleo de residentes franceses se reúnen en esta capital a fin  de fundar una sociedad, dando origen a la Sociedad Francesa de Socorros Mutuos, formándose la comisión directiva bajo la presidencia del Barón de Viel Castel.
Un núcleo de patriotas italianos residentes en Paraná, se reunieron en sesión para formar la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “La Unión y Beneficencia”, un 10 de Abril de 1864.
En el libro Historia de una Mutualidad Entrerriana -Ochenta Años de Acción de la Sociedad de Socorros Mutuos “Unión Suiza “-1891-1973- comenta que  “en Paraná, a fines de 1891, existían, nada menos que un 25 sociedades de beneficencia y de socorros mutuos, con un total de 3.260 asociados, más o menos el 11 % de la población total, destaca esta publicación una obra ilustrativa titulada  “La Provincia de Entre Ríos” impresa en 1893 donde se citan las siguientes sociedades:
“Sociedad Italiana Unione e Benevolen
za”(con 350 socios), “Sociedad Italiana Operai Italiani”(con 150 socios), “Sociedad Italiana Italia Meridionale” (con 98 socios), “Sociedad Española de Socorros Mutuos”(con 330 socios), “Sociedad Argentina Smiles”(con 110 socios), “Sociedad Francesa”(con 90 socios), “Sociedad Alemana” (con 80 socios), “Sociedad Helvética”(con 50 socios) “Sociedad Masónica”(con 300 socios),  “Sociedad  Postal Telegráfica” (con 53 socios), “Sociedad Esmeralda”(con 150 socios), “Sociedad Centro Italiano” (con 125 socios), “Sociedad Primera Argentina”(con 57 socios), “Sociedad Austro- Húngara”(con 203 socios), “Sociedad de Beneficencia (con 340 socios), “Sociedad Hermanas de los Pobres” (con 167 socios), “Sociedad Hermanas de los Pobres”  (con 167 socios), “Sociedad Club de Gimnasia y Esgrima” (con 250 socios), “Sociedad El Porvenir”(con 30 socios), “Sociedad Juventud Unida”(con 30 socios), “Sociedad Bartolomé Mitre”(con 60 socios), “Sociedad Filantrópica Normal”(con 80 socios), “Sociedad Esteban Echeverría (con 40 socios), “Sociedad Mariano Moreno”(con 45 socios), “Sociedad Sarmiento” (con 60 socios), “Sociedad Froebeliana Argentina” (con 57 socios),  “Club de Regatas”(con 12 socios)
Foto (recorte) de la Publicación de el diario El Paraná -(Año 1859)-
 Archivos de la Hemeroteca del Congreso de la Nación Argentina.
(-Investigación  Febrero del 2.007-)
La  obra consultada de 1953 al referirse a la Organización Nacional dice: “Fue así que dos años después de Caseros, el 1º de Octubre de 1854, en un café del modesto Buenos Aires, donde don Francisco Ravier había citado a un grupo de connacionales,  fundan una sociedad que hoy se llama Asociación Francesa de Socorros Mutuos “La Unión” siendo la iniciadora de un movimiento de ayuda reciproca que se extendió a todo el país” dice  Miguel Rodríguez Prieto en su libro Mutualismo De su Concepto y Desarrollo Histórico
Con respecto a la provincia de Entre Ríos el mismo dice que “Es concepción del Uruguay, sin lugar a dudas la cuna del mutualismo entrerriano, destacando al general Urquiza como propulsor, dice que : “El prócer cree posible interesar a las poblaciones en la cruzada libertadora que él desarrolla, organizando a los principales vecinos de cada localidad a unirse en asociaciones mutuales y culturales, da el ejemplo, descubriendo las grandes dotes de organizador de ese refugiado político, Peyret, lo alienta a fundar una mutual similar a las de su tierra (...), la obra antes mencionada destaca a Alejo Peyret en el campo del mutualismo que sus actividades de precursor están condensadas en su hermoso discurso pronunciado en la Colonia San José que dijo: Amaos los unos a los otros, dice el evangelio, pero no basta amarse, es necesario unirse, entenderse y asociarse, para sobrellevar con más felicidad la carga de la vida. El interés bien entendido hace ley y entonces no hay obstáculos insalvables” y con esas ideas que fueron el sumun de su vida y el apoyo del prócer, un 31 de Agosto de 1856, reunidos setenta y seis vecinos conspicuos, entre los cuales se encontraban Juan Chialotegui, Antonio López Piñon, Fidel Sagastume y otros fundan la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, que constituida, lo nombran por aclamación su presidente”.
 El día del mutualismo fue instaurado en el año 1945 el mismo aparece publicado en el libro “Antecedentes y Legislación sobre MUTUALISMO en la República Argentina del mismo año y dice así:

                DECRETO LEY DECLARANDO EL PRIMER SÁBADO DE OCTUBRE
                                                    “DIA DEL MUTUALISMO”
                                                                                    Buenos Aires, 25 de septiembre de 1945
El Paraná del Año 1864 de los Archivos del 
Dr. Oscar Ricardo Tavani Pérez Colman,  
Archivos de la colección que fuera del Dr. Manuel
Martinez De Fontes, posteriormente de su yerno 
Dr. César Blas Pérez Colman. 
(-Investigación 2.005-2006-)
Visto las presentaciones ante la Secretaria de Trabajo y Previsión (División Mutualidades y Descanso) de la Liga Argentina de Entidades Mutualistas de la Comisión Organizadora de los actos del Dia del Mutualismo realizados el año próximo pasado y de numerosas entidades mutualistas del país afín de concretar la aspiración de que se oficialice el Día del Mutualismo; y
Considerando:
Que el mutualismo constituye en el país, actualmente, un esfuerzo ponderable de agremiación, alcanzando una magnitud y un relieve insospechado.
Que el desarrollo de la acción privada de dichas instituciones redunda en beneficio de la masa obrera del país, evitando en si el pauperismo;
Que el punto de partida de los sistemas de seguro social lo construyeron las organizaciones mutualistas sobre los mismos principios fundamentales que dieron vida a éstas;
Que todo lo que el Estado haga por intermedio de sus organismos oficiales para difundir y estimular el mutualismo, significará un movimiento de profundo contenido social;
Por ello,
El presidente de la Nación Argentina, en acuerdo de ministros,
DECRETA:
Artículo 1º -Declarase oficial el primer sábado de Octubre como Día del Mutualismo(...)
FARRELL.
Juan Perón.--J.H. Quijano.- A. Teisaire.-Amaro Avalos.-A.J.Benítez

Al comienzo de esta nota citábamos a la Sociedad Española de Socorros Mutuos y Beneficencia la cual a perdurado mucho mas que cualquier empresa de capital de la ciudad de Paraná, esta empresa de la Economía Social pionera en la ciudad y una de las primeras que se fundaron en la provincia de Entre Ríos y en el país cumplirá en el año 2009 150 años de servicio a sus socios y a la comunidad, quiera Dios sepa iluminar a los hombres de dicha empresa social para poder así  festejar para ese entonces con una Sociedad Española saneada, fuerte y dispuesta a perdurar otros 150 años mas, y mas, para el beneficio de toda la comunidad Paranaense.
La receta para  la continuidad de las Empresas Sociales reside en la capacidad de sus dirigentes y transparencia en la gestión,  por parte de los socios sentido de pertenencia y participación, y la formación de jóvenes lideres que conducirán a través de los tiempos venideros a la empresa a  buen puerto.
(1) Referencia de Mutualismo del prologo Antecedentes y Legislación sobre Mutualismo de la República Argentina -Bs. As 1945.
*Tec. Sup. en Cooperativismo. Periodista- Investigador

15/9/11

Camila Quiroga, una estrella de los primeros tiempos

Rubén I. Bourlot

El Diario de Paraná, en su edición del 7 de julio de 1938, anunciaba la presentación en el teatro 3 de Febrero de Paraná de la “artista eximia” Camila Quiroga. El 9 de julio en tanto se presentaría con una obra en la velada de gala en conmemoración de la independencia.

La actriz había nacido en Chajarí (Entre Ríos), el 19 de marzo de 1891, en el hogar de sus padres César Passera y Constanza Saltery (uruguaya) con el nombre Camila Josefa Ramona Passera.

En 1906 Camila se trasladó a Buenos Aires junto a su familia e inició su actividad actoral en un grupo de teatro vocacional donde fue descubierta por Armando Discépolo, nada menos. Tiempo después tomará apellido de su esposo Héctor G. Quiroga y será conocida como Camila Quiroga.

Los primeros pasos en su carrera profesional los dio en 1915 con el filme “Mariano Moreno y la Revolución de Mayo” bajo la dirección de Enrique García Velloso. Luego vendrán, en 1916, “Por mi bandera”, “Tierra Argentina, Dios te bendiga” y “Resaca”, bajo la dirección del italiano Atilio Lipizzi.

En el teatro actuó con la compañía de Pablo Podestá en 1917 estrenando la obra de Emilio Berisso “Con las alas rotas” también con buen suceso. Precisamente Berisso fue un notable dramaturgo que residió en el sur de nuestra provincia.

Pero sin dudas que su actuación consagratoria como actriz dramática será con el filme “Juan sin ropa”, estrenado el 4 de junio de 1919.

 

CINE TESTIMONIAL

La obra “Juan sin ropa”, aun sin voces y sin colores, contó con dirección del francés Georges  Benoît y guión del anarquista José González Castillo, Julio Scarcella y Héctor G. Quiroga -esposo de Camila-, los dos últimos también protagonistas del filme. La producción estuvo a cargo de la compañía Quiroga-Benoît Film, una asociación entre el matrimonio Héctor y Camila Quiroga con Benoît.

El filme testimonial se estrenó meses después de las luchas obreras que estallaron en Buenos Aires en la llamada “semana trágica” de enero de 1919 cuando fueron violentamente reprimidos los trabajadores metalúrgicos en huelga de la fábrica Vasena. La represión arrojó 12 muertos y un centenar de heridos según una acotada versión oficial.

El rodaje de la obra había comenzado a fines de 1918 cuando se iniciaba el conflicto obrero. Sin dudas los autores presintieron el clima de época y dieron el primer paso del cine realista testimonial argentino.

Luis Alberto Salvarezza (“Apuntes para un Diccionario de Autores Entrerrianos”) recopiló las repercusiones de la película “que por su temática y nuevas técnicas, el uso del montaje paralelo, el manejo de los contraluces, el dinamismo en las escenas de masas y otros recursos, convirtieron al film en un éxito.” Para Domingo Di Núbila es “…la primera cinta que se puso de parte del proletariado con total combatividad.” Según Octavio Getino se constituye en “…el primer antecedente de una cinematografía ocupada de la problemática social del proletariado urbano.” En tanto Héctor Kohen sostiene que “La película de Benoît es la primera en abordar la realidad social -la gran huelga de los frigoríficos en este caso- como tema. Pero no es una película revolucionaria. Es una película burguesa. En esto también es la primera.”

La revista Caras y Caretas del 14 de junio de 1919 publicó una fotografía de Camila Quiroga acompañada con un texto referido a su labor teatral. “La Quiroga es sentimental sin caer en la sensiblería, detalladora (sic) sin amarenamiento. En varias ocasiones ha sabido enmendar papeles poniendo amargura donde solo había pesares ridículos.”

En síntesis el argumento de “Juan sin ropa” es la historia de Juan Ponce (Héctor Quiroga), un trabajador proveniente del campo, que se empleó en un frigorífico cuyo propietario es caracterizado como una persona mezquina y arbitraria en el trato con los empleados. Esta circunstancia movilizó a que Juan se convirtiera en un dirigente sindical y promoviese una huelga que culminó con una violenta represión policial. Tratando de escapar de la represión fue auxiliado por una joven, Elena (Camila Quiroga), que es justamente la hija del dueño del frigorífico y de quién se enamoró.

Ante la imposibilidad de seguir con su empleo en el frigorífico Ponce volvió al campo donde se dedicó a la producción agrícola. Simultáneamente comenzó a preocuparse por la condición de los chacareros que debían malvender su producción a los acopiadores de granos. Los instó a organizarse para defender sus derechos y esto lo enfrentó al caudillo político del lugar. Mientras tanto Elena, por exigencias de la familia, se había tenido que casar con un rico estanciero que tiempo después murió asesinado. Este hecho trágico finalmente les abrió la puerta para el encuentro entre Elena y Juan.

Tras el éxito de “Juan sin ropa” la carrera de Camila continuó en ascenso. Alternó sus actuaciones entre el cine y el teatro donde tuvo destacadas actuaciones en obras como “Aurora boreal” (1924) de José González Castillo, “La emigrada” (1925), “Diamantes quebrados” (1934)  de Vicente Martínez Cuitiño, “La divisa punzó” (1923) de Paul Groussac, “La melodía del jazz” (1931) y “El pan comido en la mano” (1934) de Jacinto Benavente, entre muchas otras.

 

CON EVA DUARTE

A comienzo de 1939, una veinteañera Eva Duarte consiguió un puesto de actriz estable en la Compañía de Camila Quiroga, participando en la obra “Mercado de Argelia”, obra que superó las 100 representaciones, hecho insólito en esa época. Basada en la novela de Lucienne Favre, teatralizada por Gastón Baty, traducida y dirigida por Edmundo Guibourg, y musicalizada por Juan José Castro. Con una lujosa puesta en escena y buenas interpretaciones la obra fue un total éxito. Eva Duarte hizo de odalisca, y trabajó junto a Rosa Catá, Daniel de Alvarado, Ada Pampín, y Jorge Lanza. Se estrenó el día 5 de enero de 1939 en el Teatro Astral. Gozó de muy buenas críticas.

Camila también actuó junto a Carlos Gardel, Florencio Parravicini, Lola Membrives, Pablo Podestá, Blanca Podestá y Alfonsina Storni.

 

DEL TEATRO AL RADIOTEATRO

El 1930 nacía un nuevo género dramático, el radioteatro, donde la voz de Camila se hizo escuchar con fuerza. En 1934 actuó en Radio Stentor y Radio Belgrano. En 1936 en Radio El Mundo y en 1942 en Radio Prieto. Por Radio Stentor protagonizó “Pirincho, el hijo del bosque” de José González Castillo, una obra para niños, que representaba su compañía en el Teatro Corrientes.

En cine filmó también “Viento Norte” (1937) dirigida por Mario Soffici, y en 1941 “Veinte años y una noche” con dirección de Alberto de Zavalía.

Realizó exitosas giras por distintos países convirtiéndose en una de las primeras actrices internacionales de Argentina. Actuó en Portugal, España, México, Cuba, Chile y Estados Unidos.

En el último país, tras su actuación en el Manhattan Opera House de Nueva York, escribió el New York Times: "Todos los elogios que se habían hecho de Camila Quiroga no fueron exagerados; en su debut en Nueva York demostró que domina y conoce a fondo todos los modernos secretos escénicos, y que sabe ser superlativa evitando los superlativos, al par que suaviza las durezas de la emoción en un perfecto control de temperamento. Su éxito ha sido triunfal".

 

EN PARANÁ

La llegada a Paraná en 1938 fue para estrenar la obra “Canadá” del italiano Cesario Giulio Viola traducida por Edmundo Guibourg. EL DIARIO elogiaba el prestigio de la intérprete "que a través de los escenarios más calificados de Europa y ante los públicos más calificados del mundo ha conquistado una nombradía extraordinaria en su arte eximio." La obra se reiteró en varias funciones y la noche del 8 de julio fue el número central de la velada de gala con la presencia de autoridades provinciales donde se presentó la obra “Ya no somos muchachos” de Léopold Marchand.

El elenco que acompañaba a Quiroga estaba integrado por Gerardo Blanco, Daniel Alvarado y Emma Reyles.

Al día siguiente la consagrada actriz entrerriana estrenó “Ejemplo de Casadas” de Carlos Soldevila.

Esta fue la primera y única visita de Camila Quiroga a Paraná según surge de la necrológica que publicó matutino en  1948.

Falleció, muy joven y en plena actividad, en Buenos Aires el 28 de febrero de 1948.


7/9/11

Nicolás Warenycia, el fotógrafo del pueblo

El presente texto lo extraemos del libro “Por los senderos de la memoria. Narrativa histórica de Arroyo Barú” de Norma Cooke y Susana de Santiago, de reciente aparición. El relato refleja la actividad de los fotógrafos de pueblo o de los que en otras épocas cuando no existían las cámaras digitales ni las portátiles, y el hacer un retrato de  familia era toda una ciencia oculta, se internaban por la campos ofreciendo sus servicios de fotografía. Así se recuerdan, por ejemplo, a Rafael Almeyra que estuvo afincado en Colón o su hijo José María (llamado Rafael también) que visitaban escuelas rurales para retratar a los alumnos.


Había venido de la remota Ucrania, trayendo sobre su piel las marcas indelebles de la guerra y en su corazón el deseo irrefutable de encontrar su lugar en el mundo. Finalmente lo encontró en Arroyo Barú, donde se dedicó a múltiples actividades, tales como la de "catango", albañil, reparador de objetos diversos (relojes de pared, acordeones, bandoneones, etc.) y, en la última época, comerciante.
El fotógrafo y su bicicleta
Pero sin dudas, en la que más se destacó fue en su profesión de fotógrafo, dejando plasmadas en cientos de fotografías las impresiones características de la vida pueblerina, en sus diversas facetas.
La vida lo había marcado con las señales indelebles que deja en un niño el haber salvado milagrosamente su vida en varias oportunidades. Siendo muy joven y curioso, había aprendido la técnica fotográfica en su lejana Ucrania, observando a un soldado de los que se habían acantonado en la casa de su abuela, utilizándola como improvisado cuartel.
Según relata su hija Amelia, antes de contar en su vivienda con un cuarto de revelado, realizaba dicho procedimiento dentro del tanque de agua de la Estación. En esa época los negativos eran de vidrio, y Nicolás se movilizaba en una bicicleta, a la cual fe había adosado un cajoncito, donde acondicionaba todos los elementos necesarios para el ejercicio de su profesión.
Se había casado con Miguelina Manlulak, a quien había conocido en la ciudad de Apóstoles, Misiones, adonde había arribado a su llegada de Ucrania, confiando en recibir una ayuda que nunca se le brindó,
Como dato anecdótico podemos agregar que en su vivienda tenía una mandolina y un clarinete, y que cada mañana, puntualmente a la hora diez, daba a sus hijos una clase de lectura, escritura y oralidad en idioma ucraniano.


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