Rubén I. Bourlot
El pretérito no es casual sino un dato de la realidad ya que
una de la esculturas instaladas en 1935, la Venus, fue robada en 1989 y la que
se encuentra actualmente es una réplica realizada por Amanda Mayor y montada en
1998. Idéntico destino tuvo la escultura "Le petit pissant", robada
en 1988 de la placita situada frente a la sede costera del Club Estudiantes.
El Yaguareté en tanto se salvó de los amigos de lo ajeno
pero sufrió sucesivos ataque vandálicos con pinturas en aerosol y correctores
que lo enchastraron reiteradamente con pretendidos “artísticos” graffitis y
hasta intentaron hurtarle su cola en 2023.
LA RECEPCIÓN DE LAS OBRAS
En aquel lejano domingo 23 de junio de 1935, a las 11 de la
mañana, autoridades y vecinos de la ciudad participaban de la recepción oficial
de las obras ya instaladas en el principal parque de la ciudad que mira al río
marrón. En nombre de la comunidad recibió las obras el entonces presidente
municipal Francisco Bertozzi que pronunció un discurso destacando la
importancia para la urbanización del parque.
Melo, militante de la Unión Cívica Radical oriundo de
Diamante, fue senador y diputado nacional, decano de la Facultad de Derecho de
la Universidad de Buenos Aires y posteriormente Ministro del Interior del
gobierno de Agustín P. Justo.
Martínez, en tanto, oriundo de Concepción del Uruguay fue un
hacedor de la cultura, fundador del Museo de Bellas Artes que lleva su nombre,
docente en la Universidad Nacional del Litoral y en la Escuela Normal de
Paraná. También presidió la Biblioteca Popular del Paraná.
La Venus saliendo del baño se había emplazado en el sitio
conocido como el rosedal. Se trataba de una escultura de mármol de carrara
réplica de la obra de Antonio Cánova, cuyo original integra la colección del
Palacio Pitti en Florencia, Italia. Fue esculpida por el escultor italiano Pietro
Bazzanti (1842 - 1881).
El Yaguareté, según informa la crónica periodística, se
encontraba emplazado sobre una de las barrancas del parque -Bajada de Izaguirre-
mirando al río. La obra realizada en bronce fue realizada por escultor
argentino Emilio J. Sarniguet. Ante el peligro de derrumbe del sitio donde se
encontraba en 2014 fue reubicada frente al balneario Municipal, previamente
restaurada por el artista Raúl González. Pero al año siguiente los vecinos
tempraneros que recorrían el parque se encontraron con la ingrata imagen de la
escultura nuevamente pintada con aerosol color rojo.
Es una vergonzosa costumbre de muchos paranaenses que
debieran aprender el ejemplo de Resistencia, la ciudad de las esculturas, que
cuenta con unos 600 ejemplares en su calles y son respetadas y valoradas por
sus vecinos. No estaría demás que las cátedras de arte de las escuelas (Artes
visuales, Plástica) incluyeran visitas y concientización sobre el valor de las
obras de arte expuestas en los lugares públicos.
EL ARTE DE LA CONVIVENCIA
Tal vez merezca que se conozca un poco más del proceso que
llevó a la capital chaqueña para constituirse en modelo de ciudad respetada.
Extraemos de un informe producido para gestionar la
declaración de las esculturas de Resistencia "Patrimonio Cultural de la
Humanidad" por parte de la UNESCO cómo se fue configurando la actual Capital
Nacional de las Esculturas. Tal designación fue dispuesta por la Ley 26.157 del
Congreso de la Nación en 2006.
En 1961 la institución local El Fogón de los Arrieros, que
congregaba un grupo de artistas e intelectuales, lanzó un Plan de
Embellecimiento de Resistencia, que configuró una nueva fase en la tarea de
integrar el arte al espacio público.
Primaba, en cierta forma, la idea de crear una
“Ciudad-Museo”; posible gracias al lenguaje superpuesto de las esculturas ya
emplazadas en la vía pública.
La expansión de las obras significaba el cambio paulatino de
una valoración de tipo simbólico - histórico a una de carácter artístico -
cultural, en un proceso que iba configurando a las esculturas como verdaderos
referentes urbanos, identificatorios de cada lugar. La campaña fue continuada
por COPROAR entre 1977 y 1991, y luego por la Fundación Urunday. Se estima que
se encuentran colocadas de más de 600 esculturas.
La ciudad cuenta con obras de artistas de la talla de Luis
Perlotti, Gonzalo Leguizamón Pondal, Lucio Fontana, José Fioravanti, Emilio
Pettoruti, Raúl Monsegur, Libero Badíi, Juan Carlos Labourdette, Noemi
Gerstein, Mimo Eidman, Tanya Preminger, Enio Iommi, Ted Carrasco, Mirko
Basaldella, Fernando Arranz, Miguel Angel González Salazar, Ferruccio Polacco,
Serge Gangolf, Jaak Soans, Thomas Kühnapfel, Mitko Dinev, Aurelio Macci, Selva
Vega, Enrique Romano, Hernán Dompé, Mariano Pages, Eddie Torre, Domingo Arena,
Gyula Kosice, Pablo Curatella Manes, Naum Knop, Fabriciano y de tantos otros.
Resistencia se muestra como un gran museo al aire libre. Un
museo en el cual, por sobre la importancia de sus obras sorprende el grado de
conciencia, de respeto y de orgullo que ha merecido en sus pobladores el haber
recibido un patrimonio artístico como el que exhiben.
Piedra y mármol, cemento y hierro, madera y ensamblajes,
ritmando formas en avenidas y plazas, en parques y edificios. Todo un corpus de
temas y expresiones que motiva reflexiones críticas.
Esta ejemplaridad de acción, que se da casi naturalmente,
permite que en esta ciudad y en el corazón de cada uno de sus habitantes, el
arte sea una expresión más de la convivencia. El arte como mecanismo de
perfeccionamiento y a la vez, como medio de elevación espiritual y de alegría.
Desde 1988 la Fundación Urunday organiza la Bienal
Internacional de Esculturas. En cada edición, entre diez y quince artistas del
ámbito regional, nacional e internacional, durante el plazo de una semana,
deben realizar su obra al aire libre y a la vista de los visitantes. Al
finalizar el concurso son expuestas durante 60 días. Luego de este tiempo, son
repartidas en distintos puntos de la ciudad bajo el título de Patrimonio
Cultural de la Ciudad de las Esculturas.
















