24/6/26

Los lugares y sus nombres

Rubén I. Bourlot

 

Los nombres de los lugares de nuestra provincia presentan una riqueza y variedad notables. Hay una persistencia de topónimos de origen remoto dado por las comunidades aborígenes, particularmente guaraníticas, tanto en los que señalan accidentes naturales como en los sitios humanizados.

El fundador Tomás de Rocamora tuvo el buen tino de nombrar a las villas con la denominación de una devoción religiosa con el agregado de una referencia al lugar como sucede con Concepción del Uruguay, San José de Gualeguaychú o San Antonio de Gualeguay. Las dos últimas ciudades terminaron perdiendo el santo en obsequio a la brevedad. Pero siempre es el pueblo, hoy diríamos el “usuario”, el que termina redondeando el topónimo. Lo mismo Paraná que por muchos años después de adoptar el nombre actual la seguían llamando La Bajada. Otro aso que combina devoción con un aditamento autóctono es Rosario del Tala.

Pero en el siglo XIX, tanto desde el estado como de las corporaciones privadas de colonización y las compañías que construyeron las redes ferroviarias impusieron nombres que en escasas ocasiones respetaron los topónimos lugareños. Son repetidos los lugares que recuerdan al general Urquiza, como es natural, inclusive en vida, como es el caso de la colonia Villa Urquiza nombrada así en 1858.

En el caso de la ciudad “Histórica” fue fundada 25 de junio de 1783 por Tomás de Rocamora con familias esta­blecidas cerca del Arroyo de la China y el río Uruguay. El funda­dor solicitó al virrey Juan José de Vértiz que la Virgen de la Purísima Concepción, de la que eran devotos los recién lle­gados, fuese patrona del pueblo. De ahí tomó su nombre: una asociación entre el topónimo del río (Uruguay) con el de la patrona de su parroquia, la  Inmaculada Concepción. No obstante durante décadas los vecinos la seguían llamando Arroyo de la China. 

 

La enajenación de los nombres

Escribe Jauretche en Los profetas del odio que “con el pretexto del homenaje a figuras históricas se ha desvirtuado la toponimia para afirmar la historia falsificada, y a la sombra de los San Martín y Belgrano, la nomenclatura ha servido para desvincular la imagen geográfica del paisaje histórico. Toda esta nomenclatura tenía amplia cabida en las calles innominadas, en las estaciones de ferrocarril y en los pueblos que iban surgiendo. (…) Recientemente se quiso restaurar el nombre de Fraile Muerto y se agitaron los diarios, los rotarianos y los pedagogos para defender su híbrido franco británico Bell Ville (…)

“Fue Sarmiento el que hizo el cambio de nombre adoptando el de un vecino británico, para que así Fraile Muerto, elemento retardatario pasase a ser Bell Ville, elemento progresista. Hay un caso curioso. A la estación Monte Buey -nombre tradicional del lugar que designaba la estancia de un inglés llamado Woodgate, el F. C. Central Argentino le adjudicó ese nombre británico. Pero ocurrió que a los paisanos Woodgate les resultaba difícil y le llamaban Bogati. El mismo Woodgate, horrorizado de que le italianizasen el apellido consiguió que se restableciera la vieja designación Monte Buey.”

 

Los autohomenajes

En nuestra provincia una ley de 1911 legalizó estas arbitrariedades al establecer que los nombres de los pueblos y colonias podrán ser propuestos por los fundadores. Así proliferaron los homenajes y autohomenajes en la denominación de estaciones y pueblos. La estación Gobernador Basavilbaso, habilitada en 1887 lleva el nombre de Clemente Basavilbaso, gobernador de la provincia entre 1887 y 1890. A la estación y pueblo Gilbert se le impuso ese nombre por decreto de 1890 en reconocimiento a Torcuato Gilbert, ministro del gobernador Basavilbaso. La estación Faustino Parera, en el departamento Gualeguaychú, fue habilitada en 1909 y recuerda al entonces gobernador de la provincia (1907 – 1910). Como puede verse, los homenajes en su mayoría eran para personas vivas y en funciones. 

Un caso particular es el del gobernador Eduardo Racedo que resultó agraciado repetidamente con la estación General Racedo, en el departamento Paraná; con la Colonia Racedo en el departamento Federación que en 1968, a pedido de los vecinos, cambió la denominación por “Paraje Guayaquil” para evitar confusiones, y Cerrito en el departamento Paraná, originalmente llamado Pueblo Gobernador Racedo. Colonia Celina en el departamento Paraná, fundada en 1889 por José Francisco Antelo, gobernador de la provincia entre 1879 y 1883, fue nombrada así en homenaje a su esposa.

También los jerarcas de las empresas ferroviarias se reservaban lugares para pasar a la posteridad como Lucas González que recuerda al abogado mendocino que fuera legislador, ministro de Relaciones Exteriores y director del Ferrocarril Central Entrerriano y de la empresa constructora que lleva su nombre. Otro caso es el nombre del pueblo Holt-Ibicuy que alude al administrador del Ferrocarril de Entre Ríos y de extensa actuación en los ferrocarriles argentinos y brasileros, Follet Holt.

 

Nombres complicados

Un caso muy significativo en la evolución de un nombre es el de San Jaime de la Frontera. Originalmente conocido como Villa Fronteras y también Villa Miño debido a José Miño propietario de la estancia La Selva. En 1922, se localizó en el lugar la estación San Jaime correspondiente a la línea ferroviaria entre Federal y Curuzú Cuatiá. En  1935 se fundó oficialmente la villa en una fracción de la estancia San Jaime perteneciente a Dominga La Cruz de Arruabarrena que le impone el nombre de su padre Juan B. Arruabarrena. Finalmente, en 1956 por solicitud de los vecinos, el pueblo adopta el nombre de la estación: San Jaime. En 1966 se conforma la denominación definitiva: San Jaime de la Frontera.

Las colonias judías también llevan nombres de funcionarios de la Jewish Colonization Association como Pueblo Cazés, en referencia a David Cazés de origen judío (nacido en Marruecos), educador, escritor y administrador de la compañía del Barón Maurice de Hirsch. Colonia Walter Moss ubicada en el departamento San Salvador fue nombrada en homenaje a uno de los directivos de la Jewish Colonization Association.

A partir de la instalación de la compañía Bovril en el departamento La Paz, varios lugares adoptan nombres vinculados a la misma como es la localidad de ese nombre. La firma producía un concentrado de carne denominado Bovril, pa­labra que proviene de dos vocablos griegos: "bo" (que significa "buey" o “toro”) y "vril” (“líquido” o "energía"). Este último término está tomado de la novela de ciencia-ficción The Coming Race, del autor Edward Bulwer-Lytton, sobre la existencia de una raza superior que habitaba en las profundidades de la Tierra y que utilizaba una energía llamada «Vril». 
Colonia Avigdor responde al nombre de un jerarca de la compañía, sir Osmoud Avigdor Goldsmith. Y finalmente, el Pueblo Sir Leonard, en el departamento La Paz, originalmente llamado Pueblo Ellison, homenajeando al Jorge Ellison, gerente general de la Bovril Ltda., y luego  Sir Leonard en homenaje a Leonard  Cohen, quien fue otro de los ejecutivos de la empresa británica. También una colonia judía del departamento Villaguay lleva el nombre de Leonard Cohen.

Un caso más llamativo aún; una versión tradicional según señala Enrique Udaondo, es el de Colonia Jubileo, situada departamento Villaguay, ya que el nombre se le dio en conmemoración del jubileo efectuado en Inglaterra en honor a la reina Victoria, en recuerdo de su coronación.

 

Fuentes:

Bertolini, Juan Carlos y Bourlot, Rubén: Proyecto Toponimias de Entre Ríos, síntesis y actualización.

Jauretche, Arturo, Los profetas del odio y la yapa, Peña Lillo, Ed., Bs. As., 1985.

22/6/26

Cuando una diosa y un yaguareté se treparon al Parque Urquiza

 Rubén I. Bourlot

 En la edición del 26 de junio de 1935 El Diario de Paraná anunciaba la recepción oficial de dos de las esculturas emblemáticas que distinguían al Parque Urquiza de Paraná: la Venus saliendo del baño y el Yaguareté.

El pretérito no es casual sino un dato de la realidad ya que una de la esculturas instaladas en 1935, la Venus, fue robada en 1989 y la que se encuentra actualmente es una réplica realizada por Amanda Mayor y montada en 1998. Idéntico destino tuvo la escultura "Le petit pissant", robada en 1988 de la placita situada frente a la sede costera del Club Estudiantes.

El Yaguareté en tanto se salvó de los amigos de lo ajeno pero sufrió sucesivos ataque vandálicos con pinturas en aerosol y correctores que lo enchastraron reiteradamente con pretendidos “artísticos” graffitis y hasta intentaron hurtarle su cola en 2023.

 

LA RECEPCIÓN DE LAS OBRAS

En aquel lejano domingo 23 de junio de 1935, a las 11 de la mañana, autoridades y vecinos de la ciudad participaban de la recepción oficial de las obras ya instaladas en el principal parque de la ciudad que mira al río marrón. En nombre de la comunidad recibió las obras el entonces presidente municipal Francisco Bertozzi que pronunció un discurso destacando la importancia para la urbanización del parque.

La crónica periodística consignaba que las obras eran donaciones de dos reconocidos hombres públicos. El Yaguareté había sido obsequiado por Leopoldo Melo y la Venus por Pedro E. Martínez.

Melo, militante de la Unión Cívica Radical oriundo de Diamante, fue senador y diputado nacional, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y posteriormente Ministro del Interior del gobierno de Agustín P. Justo.

Martínez, en tanto, oriundo de Concepción del Uruguay fue un hacedor de la cultura, fundador del Museo de Bellas Artes que lleva su nombre, docente en la Universidad Nacional del Litoral y en la Escuela Normal de Paraná. También presidió la Biblioteca Popular del Paraná.

La Venus saliendo del baño se había emplazado en el sitio conocido como el rosedal. Se trataba de una escultura de mármol de carrara réplica de la obra de Antonio Cánova, cuyo original integra la colección del Palacio Pitti en Florencia, Italia. Fue esculpida por el escultor italiano Pietro Bazzanti (1842 - 1881).

El Yaguareté, según informa la crónica periodística, se encontraba emplazado sobre una de las barrancas del parque -Bajada de Izaguirre- mirando al río. La obra realizada en bronce fue realizada por escultor argentino Emilio J. Sarniguet. Ante el peligro de derrumbe del sitio donde se encontraba en 2014 fue reubicada frente al balneario Municipal, previamente restaurada por el artista Raúl González. Pero al año siguiente los vecinos tempraneros que recorrían el parque se encontraron con la ingrata imagen de la escultura nuevamente pintada con aerosol color rojo.

Es una vergonzosa costumbre de muchos paranaenses que debieran aprender el ejemplo de Resistencia, la ciudad de las esculturas, que cuenta con unos 600 ejemplares en su calles y son respetadas y valoradas por sus vecinos. No estaría demás que las cátedras de arte de las escuelas (Artes visuales, Plástica) incluyeran visitas y concientización sobre el valor de las obras de arte expuestas en los lugares públicos.

 

EL ARTE DE LA CONVIVENCIA

Tal vez merezca que se conozca un poco más del proceso que llevó a la capital chaqueña para constituirse en modelo de ciudad respetada.

Extraemos de un informe producido para gestionar la declaración de las esculturas de Resistencia "Patrimonio Cultural de la Humanidad" por parte de la UNESCO cómo se fue configurando la actual Capital Nacional de las Esculturas. Tal designación fue dispuesta por la Ley 26.157 del Congreso de la Nación en 2006.

En 1920 se emplazaron los primeros monumentos urbanos erigidos por la colectividad italiana y tuvieron el carácter recordatorio de las gestas inmigrantes. A partir de 1945 se concretaron esculturas dedicadas a próceres argentinos, ubicados en las principales plazas de la ciudad.

En 1961 la institución local El Fogón de los Arrieros, que congregaba un grupo de artistas e intelectuales, lanzó un Plan de Embellecimiento de Resistencia, que configuró una nueva fase en la tarea de integrar el arte al espacio público.

Primaba, en cierta forma, la idea de crear una “Ciudad-Museo”; posible gracias al lenguaje superpuesto de las esculturas ya emplazadas en la vía pública.

La expansión de las obras significaba el cambio paulatino de una valoración de tipo simbólico - histórico a una de carácter artístico - cultural, en un proceso que iba configurando a las esculturas como verdaderos referentes urbanos, identificatorios de cada lugar. La campaña fue continuada por COPROAR entre 1977 y 1991, y luego por la Fundación Urunday. Se estima que se encuentran colocadas de más de 600 esculturas.

La ciudad cuenta con obras de artistas de la talla de Luis Perlotti, Gonzalo Leguizamón Pondal, Lucio Fontana, José Fioravanti, Emilio Pettoruti, Raúl Monsegur, Libero Badíi, Juan Carlos Labourdette, Noemi Gerstein, Mimo Eidman, Tanya Preminger, Enio Iommi, Ted Carrasco, Mirko Basaldella, Fernando Arranz, Miguel Angel González Salazar, Ferruccio Polacco, Serge Gangolf, Jaak Soans, Thomas Kühnapfel, Mitko Dinev, Aurelio Macci, Selva Vega, Enrique Romano, Hernán Dompé, Mariano Pages, Eddie Torre, Domingo Arena, Gyula Kosice, Pablo Curatella Manes, Naum Knop, Fabriciano y de tantos otros.

Resistencia se muestra como un gran museo al aire libre. Un museo en el cual, por sobre la importancia de sus obras sorprende el grado de conciencia, de respeto y de orgullo que ha merecido en sus pobladores el haber recibido un patrimonio artístico como el que exhiben.

Piedra y mármol, cemento y hierro, madera y ensamblajes, ritmando formas en avenidas y plazas, en parques y edificios. Todo un corpus de temas y expresiones que motiva reflexiones críticas.

Esta ejemplaridad de acción, que se da casi naturalmente, permite que en esta ciudad y en el corazón de cada uno de sus habitantes, el arte sea una expresión más de la convivencia. El arte como mecanismo de perfeccionamiento y a la vez, como medio de elevación espiritual y de alegría.

Desde 1988 la Fundación Urunday organiza la Bienal Internacional de Esculturas. En cada edición, entre diez y quince artistas del ámbito regional, nacional e internacional, durante el plazo de una semana, deben realizar su obra al aire libre y a la vista de los visitantes. Al finalizar el concurso son expuestas durante 60 días. Luego de este tiempo, son repartidas en distintos puntos de la ciudad bajo el título de Patrimonio Cultural de la Ciudad de las Esculturas.

16/6/26

Día del Caudillo y del Federalismo

Rubén I. Bourlot


En 2016 el Gobierno nacional promulgó la ley que incorpora al calendario oficial de feriados la conmemoración del día de la muerte del General Martín Miguel de Güemes el 17 de junio de 1821.
Esta medida hace justicia con uno de los máximos exponentes de las luchas por nuestra independencia, generalmente marginados de las efemérides oficiales, porque su actuación fue lejana al centro de poder que era Buenos Aires. Su actuación se circunscribió en la región del Noroeste de las Provincias Unidas y fue una figura clave para garantizar la campaña libertadora de San Martín y contener el avance realista desde el Alto Perú.



Güemes es el equivalente de Artigas en el Litoral que también ponía freno a los realistas y al avance portugués.
Nos preguntamos por qué uno tiene una fecha nacional que lo reivindica y no lo mismo el caudillo fundador de la Liga de los Pueblos Libres. Si dudas se trata de una decisión política, la política de la historia decide quién merece el reconocimiento y quién no. En su momento se entronizaron merecidamente a San Martín y Belgrano pero emparejándolos con Rivadavia y Sarmiento.
Pasaron muchos años para que una fecha en el calendario recuerde a Güemes. Y nos preguntamos por qué no también a Artigas, Estanislao López, Felipe Varela y tantos otros.
Seguro que no se trata de colorear el calendario de rojos. No sería razonable ir plagándolo de feriados pero se puede optar por una solución intermedia y agrupar los homenajes en un solo día simbólico.

EL DÍA DEL CAUDILLO

Tal vez algún legislador avispado pueda proponer homenajear a nuestros caudillos en un día de junio donde confluyen acontecimientos cercanos en el tiempo y establecer el Día del Caudillo y el Federalismo, por ejemplo.
Recordemos que el 17 de junio de 1821 murió asesinado Martín Miguel de Güemes que acaudilló a sus gauchos del norte y fue el “protector de los pobres” junto a su hermana Macacha Güemes. En el mismo año, días después, el 10 de julio murió en batalla el caudillo entrerriano Francisco Ramírez. En 15 de junio de 1838 falleció el caudillo santafesino Estanislao López. El 19 de junio de 1764 nació José Artigas. El 4 de junio de 1870 murió en Chile el caudillo catamarqueño Felipe Varela.
Ahí están servidas varias fechas simbólicas que pueden justificar los considerandos de una medida que hiciera justicia con hombres y mujeres que fueron figuras claves en la marcha de nuestra historia.

14/6/26

La desertificación educativa

 Rubén I. Bourlot

 

En la Argentina, que fue pionera en materia educativa en toda América, a lo largo de más de un siglo estuvo regida por la ley 1420 (sancionada en 1884). Esta norma cumplió con su cometido de alfabetizar a los argentinos, integrarlos socialmente, cohesionar a una población heterogénea como consecuencia de las oleadas inmigratorias de diverso origen y prepararlos para la vida ciudadana. “Educar al soberano” era la consigna sarmientina no exenta de prejuicios para con los sectores sociales más desposeídos del interior. También tuvo una misión “civilizadora” con la incorporación de contenidos europeizantes, que constituían el ideal del régimen político y de los intelectuales de la segunda mitad del siglo XIX. 

 

LA DEGRADACIÓN DEL SISTEMA

Con el tiempo la eficiencia del sistema educativo se fue deteriorando. La escuela no acompañó los cambios económicos y sociales. Se intentaron reformas y parches pero con escasa efectividad.


Finalmente, y luego de prolongados debates se logró cambiar la ley 1420 por dos proyectos aprobados en pocos años – 1993 y 2006 –. La denominada Ley Federal de Educación, sancionada al calor del veranito neoliberal, resultó un rotundo fracaso. La actual ley de educación, sancionada en 2006, no termina de consolidarse. Es un proyecto a medias que no ataca los problemas de fondo. Enmarañada entre las novedades tecnológicas, las actualizaciones terminan siendo saltos en el vacío. Poner al día el sistema no consiste en incorporar material sin objetivos concretos, sin capacitación del personal docente y con serios baches en la conectividad.

El nivel secundario, en particular, termina siendo un sistema de acreditación de cursado que no certifica la apropiación de saberes. Con 180 días de clases, el porcentaje mínimo de asistencia del alumno y los correspondientes exámenes demasiado formales para convalidar un aprendizaje real se otorgan títulos. Pero la realidad es muy otra. Lo que se promociona como “inclusión” en el sistema termina siendo la futura exclusión del mundo del trabajo y de la universidad por la magra preparación recibida.

Por cierto, no todo es fracaso. Hay docentes capacitados y con gran compromiso, alumnos que se esfuerzan y superan ampliamente las expectativas, establecimientos educativos que llevan adelante proyectos innovadores y exitosos. Los resultados que observamos en las ferias de ciencias, en los olimpíadas de las distintas disciplinas donde estudiantes de instituciones de todo el país, y de sectores sociales vulnerables, compiten con solvencia. Lo preocupante en la media, los estudiantes que no pueden avanzar dentro del sistema y los que, como se menciona más arriba, acreditan formalmente.

¿Por qué no hacer un estudio de los modelos que lograron superar los fracasos y generalizarlos? Este conocimiento empírico puede ser mucho más valioso que todas las teorías sobre innovación educativa.

Es hora de pensar en una nueva escuela con un criterio innovador y audaz, como lo hicieron quienes crearon la Ley 1420. La educación debe ser prioridad absoluta y por ello no se deben escatimar esfuerzos presupuestarios, con la convicción de que se trata de una inversión con resultados inmediatos y futuros.

 

TEORÍA Y PRÁCTICA

Uno de los modelos que merecen ser estudiados con detenimiento, es el de la educación técnica, que en la Argentina comenzó a implementarse en los primeros años del siglo XX (después del fallido intento del Ministro de Instrucción Pública Osvaldo Magnasco), que es socialmente bien valorado. A pesar del descalabro que sufrió la educación técnica a partir de la derogada Ley Federal de Educación (1993), desarticulada por motivos ideológicos y económicos, continúa siendo, luego de su recuperación en la primera década del siglo XXI, un ejemplo de aprendizaje a partir del hacer. La fusión de lo teórico con lo práctico tiene más que probada efectividad.

 

LO VIEJO FUNCIONA

¿Por qué no tomar el modelo y extrapolarlo a todo el nivel? Un secundario, o como se le llame, donde el aula y el taller interactúen con horarios extendidos. No nos referimos aquí a las conocidas “prácticas laborales” o de ambientación, sino de auténticos talleres curriculares para todas las modalidades, como sucede con la educación técnica. Se dirá que se incrementarán los costos. Sí, pero como una antigua publicidad de televisores: caro pero el mejor.

Se deberá garantizar una educación de calidad para todos los habitantes, independientemente de su ubicación geográfica, en nivel socioeconómico, etc.

No deberá haber diferencias entre escuelas del centro y de la periferia. El estado debe asegurar la educación mediante el sistema público estatal y complementariamente a través de iniciativas educativas no estatales. Se aplicarán medidas compensatorias para sectores con carencias de aprendizaje y económicas. Se garantizarán las mismas posibilidades para los sectores rurales.

Los diseños curriculares de todos los ciclos se deberán articular a partir del conocimiento de la realidad inmediata y concreta, partiendo de lo local, regional, latinoamericano y universal. Se ofrecerá una formación humanística y la capacitación específica para la inserción en el mundo del trabajo y el acceso a la universidad.

El sistema se centralizará en el sujeto que “aprende” de la familia, de la comunidad, de las instituciones y del docente que facilita y aporta sus saberes. Se sustituirán conceptos como escuela “primaria”, “secundaria”, “media” por una estructura de Educación Obligatoria conformada por tres ciclos: Aprendizaje preescolar (desde los 45 – 60 días hasta los 5 - 7 años), Aprendizaje Básico (de aproximadamente los 6 años de duración) y Aprendizaje Orientado - Especializado (de aproximadamente 6 años de duración). De carácter no obligatorio será el ciclo de Formación Profesional Universitario. El ciclo de Aprendizaje Orientado - Especializado comprenderá escuelas especializadas en las modalidades Técnica, Agrotécnica y Administración contable; y orientadas en las modalidades Humanística, en Ciencias Naturales, Artística y complementarias: de adultos, especial, etc.

Se suplantará la educación graduada por una estructura de niveles, seis en cada ciclo, que el alumno irá superando a medida que logre objetivos, independiente del tiempo. Se sustituyen los bimestres, trimestres por módulos de aprendizaje. De esta manera se respeta el ritmo de aprendizaje de cada persona y se eliminan los recuperatorios, los exámenes previos y la repitencia.

Estos cambios irán acompañados por modificaciones en el régimen docente: se implementará el sistema de docentes por cargo – eliminándose el régimen de horas cátedra - con dedicaciones y se incorporará la figura de maestro y profesor integrador y la del alumno ayudante.

En forma progresiva se implementará el sistema de Aulas temáticas específicas de cada asignatura o área de asignaturas afines. Por lo tanto las comisiones de alumno/as no tienen un aula sino que rotan por las distintas salas.

Los docentes de todos los ciclos tendrán un régimen escalafonado conformado por ocho categorías. El docente ingresa en la categoría inicial (1) y puede ascender una categoría cada tres años concursando con su credencial de puntaje, siempre que haya sumado un puntaje predeterminado que implique la realización de capacitación y actualización. La capacitación será requisito para los ascensos y el estado la garantizará y bonificará con el pago horas cátedra.

Se asegurará una asignación por escolaridad y la ayuda escolar anual que cubra una canasta escolar que comprenderá los costos de útiles y vestimenta escolar. Estas asignaciones que perciben los empleados en relación de dependencia se extenderán a los sectores de bajos recursos sin empleo formal o cuentapropistas.

Los comedores escolares dejarán de estar a cargo de personal docente y se reemplazarán por un Servicio de Asistencia Escolar anexo a cada establecimiento, que comprenderá comedor, servicio de enfermería, vacunador y guardería.

El gobierno del sistema estará a cargo de consejos escolares, consejos departamentales, consejos provinciales y un Consejo Federal de Educación, todos conformados por representantes del gobierno, de los docentes, padres y estudiantes. En las provincias y a nivel país el organismo educativo tendrá el rango de ministerio.

La elección de los miembros en representación de docentes, padres y estudiantes de los consejos en los distintos niveles se realizará mediante asambleas, primero en forma directa a nivel establecimiento y en las siguientes instancias mediante asambleas de delegados.

5/6/26

Los diálogos de Mastronardi con César Tiempo a través de las cartas

 Rubén I. Bourlot

 

Es solo un dato simbólico que el 23 de enero se haya instituido como el Día Mundial de la Carta Escrita a Mano. Aparentemente la fecha responde al día de nacimiento, en 1737, de John Hancock, uno de los protagonistas de la Revolución estadounidense y el primer firmante de la declaración de Independencia de los Estados Unidos. En 1977 la asociación Writing Instrument Manufacturers (Asociación de Fabricantes de Instrumentos de Escritura) comenzó a celebrar este día con el objetivo de enaltecer la historia de la caligrafía y su influencia. Y, viendo cómo avanza la tecnología desterrando día a día la práctica de la escritura a mano, la celebración cobra plena vigencia.

Las cartas constituyen una fuente interesantísima para auscultar las mentalidades de una época y descubrir algunas “verdades” que muchas veces no se expresan en otros documentos públicos. Cartas de personalidades, políticos, artistas, empresarios, cartas familiares. Hasta no hace mucho tiempo la comunicación entre personas se hacía mediante las cartas, hasta que fueron reemplazadas por el territorio de lo virtual. Primero, los correos electrónicos y hoy los breves y efímeros mensajes de las redes sociales, celulares y otros artefactos. La comunicación perdió ese encanto del relato escrito con tiempo para ser leído pausadamente. No sé qué incidencia tendrán ahora las cartas y si aún se siguen enviando por correo electrónico cartas que luego se guardan en algún rincón del ciberespacio. Lo casi cierto es que cada vez se escribe más breve, más desprolijo y no se guardan los escritos. Es la era de lo instantáneo, efímero y descartable. ¿Estaremos yendo a una nueva cultura ágrafa como en los tiempos primordiales? Es la gran pregunta.

Me consta que hasta no hace mucho las cartas aún circulaban, y tengo a mano un libro con olor a tinta fresca en donde Luis Alberto Salvarezza descorre el velo del pintor gualeyo Derlis Maddoni a través de sus cartas. Cartas que muerden los primeros años del siglo XXI.

 

Cartas con Tiempo

A propósito de cartas rescatamos una interesante misiva, de una serie que intercambiaron en la década del ’30 dos de los más notables poetas entrerrianos, Juan L. Ortiz y Carlos Mastronardi, con César Tiempo. Esta carta que le dirige el autor de Luz de provincia desde Gualeguay a su amigo Tiempo está fechada el 30 de enero 1930 y vale la pena ir desgranando ese rico texto donde comparten impresiones sobre Roberto Arlt, Juan L. Ortiz y la literatura de la época.

 “Amigo Tiempo: ya me extrañaba su silencio casi entusiasta (…).

“Ahora le escribo bajo un signo de influjo demencial. Acabo de leer -lectura frenética- la novela desconcertante de Arlt. Me parece el ‘libro del año’. Me digo un encamotado de ese libro. En Arlt hay eso que los críticos del 905 llaman garra. Nunca lo adiviné tan poderoso al amigo Arlt. ‘Los 7 locos’ tiene esa contextura maciza, homogénea, contundente, que solo se admira en Balzac y en algunos rusos de primera magnitud. El sabor policial de un secuestro allí relatado, y lo contradictorio de algunos caracteres, no disminuyen los méritos de esta obra. Lo sucio que puede leerse tampoco molesta. No aparece como pimentón ni como finalidad estética. Por eso no molesta. Libro de alucinación, donde se mueven muchas bestias divinas. Porque sus personajes no son símbolos netos y pulcros, no representan el Bien total ni el Mal entero. Tienen de todo. La bajera bestial y la divinidad están en cada uno de sus hombres. Hombres que esperan lo extraordinario  sin darse cuenta de que viven unas vidas extraordinarias. Seres deschavetados que buscan un ‘sentido’, una razón de existencia. Angustiosamente. Personajes que, a pesar de ser canallas o poseídos, tienen alguna hora noble. Hay situaciones raras y de excepción: la ‘piantada’ de la esposa. El que, sin desvestirse, le proporciona una alegría de 5 pesos a la pupila. La ciudad mimando al ‘canfli’. El aburrimiento de estos rufianes: aburrimiento y desesperanza bien representativos de Buenos Aires. Un rufián melancólico –humanamente- no deja de ser reo, cosa interesante. Pero lo que me asombra en Arlt es su don de generalizador, su facultad para expresar una visión global, filosófica de las vidas. No se queda en la anecdótico, sino que traza planes de hombres, categorías. El mismo –visible en Erdosain- busca internamente una total justificación de su ser. A cada rato se desdobla, se analiza urgentemente.

“Pero estoy hablando sobre sabido. Ud., en carta del mes pasado, ya me había dicho sus entusiasmos por este libro. Me alegra coincidir con estos agrados suyos.

“Me dice Ud. que lo de Ortiz tendrá buen destino. Así sea. El vate compinche me dice que un tan Barbieri le solicitó fotografía para la revista de Rosso. Yo no conozco a ese señor y Ortiz no sabe con qué objeto pidió la vera efigie. Si Ud. anda en eso, agradézcale al dicho Barbieri.”

Se refería a Lorenzo Rosso, editor de Literatura Argentina que incluyó efectivamente una nota de César Tiempo y Carlos Mastronardi sobre Juan L. en la edición de enero de 1930.

 

Comerciantes al menudeo

Y continua Mastronardi la carta deslizando una crítica al mundillo literario:

“Lo que yo me olvidé de anotar (puede hacerlo Ud. Si le parece) es el heroísmo que significa hacerse un mundo de arte en este ambiente. Y superar el mal gusto reinante. Pueblo de comerciantes al menudeo, solo tiene existencia reconocida aquel que persigue fines centaveros. Y nada le digo de la idiosincrasia secante de los aedas de abanico, de los amerengados vates de salón, de los campeones florales. Ortiz es pobre, y como no frecuenta el Club Social, no puede pasmar a las damas que se regodean con poemas cuyos títulos solicitan Jurcas. Circulan algunos así nombrados: ‘Los 3 Mosquetereos’, ‘El Ensueño Vespertino’, ‘El Hermoso Brummel’; ¡y hay que ver la suficiencia con que eruptan esas cosas!

“Es realmente asqueante esta literaria comedia provinciana. Yo me olvidé de arrimar leña a este respecto. Si Ud. quiere suplirme (y si no ha enviado a prensas los originales) se lo agradeceré. “Siento la necesidad (casi sanitaria) de escribir una rajante cachadura. Si ya no hay tiempo, lo convoco para cualquier otra oportunidad.

“Supongo ha prosperado su propósito revistero. Carulla, Scalabrini y los demás que Ud. nombra son mis amigos. Estaré con agrado allí.

“Mi laboriosidad es bien relativa. Notitas pobretonas en ‘Síntesis’. Como para dar señales de vida. Ahora me interesaría ocuparme de [Nicolás] Olivari (ese Arlt del verso, aunque menos) pero no sé si ya lo comentaron en ‘Síntesis’ (…)”

 

César Tiempo

César Tiempo nació con el nombre de Israel Zeitlin en Ucrania pero cumplió su primer año de vida en Buenos Aires. En 1924 obtuvo la ciudadanía argentina. Formó parte del grupo literario Boedo. En 1930 obtuvo el Premio Municipal de Poesía. En 1937 fundó y dirigió la revista Columna y recibió el Premio Nacional de Teatro. En los años treinta, como joven intelectual, enfrentó al director general de la Biblioteca Nacional Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría), por su antisemitismo, y se transformó en héroe en la colectividad judía. Más tarde adhirió al peronismo.

Entre 1952 y 1955 fue director del suplemento literario del estatizado diario La Prensa. Entre 1973 y 1975 se desempeñó como director del Teatro Nacional Cervantes.


Imágenes

Fragmento de la carta de Mastronardi a Tiempo

César Tiempo

2/6/26

La reforma constitucional de 1949 en Entre Ríos

Rubén I. Bourlot


En 1949 se reformó integralmente la Constitución de la provincia, adhiriendo a los principios de la Constitución Nacional que había sido reformada en marzo de ese año por una convención reunida en Buenos Aires que incorporó el reconocimiento de derechos sociales y nuevas funciones del Estado en el marco del lo que se conoce como constitucionalismo social. En la convención reformadora nacional tuvo un destacado papel el constitucionalista Arturo Sampay, oriundo de Concordia. Fue quién sentó las bases de la filosofía jurídica de la justicia social incorporada al nuevo texto constitucional. 

En nuevo texto de la constitución provincial fue sancionado el 3 de Junio de 1949 y el jurado del 30 de junio. 

Entre las principales disposiciones incorporadas por la reforma se cuentan el reconocimiento de los derechos del trabajador, la familia, la ancianidad, la educación y la cultura, y la función social de la propiedad privada. 

Reconocía el derecho de la familia rural a la propiedad de la tierra que cultivaba. Establecía que los servicios públicos pertenecían originalmente a la provincia y a las municipalidades, sin que pudiera ser enajenada su explotación. Respecto de la educación disponía que debía ser gratuita, obligatoria y democrática (eliminó la educación laica introducida en 1883). 

Creó el Ministerio de Educación. En lo instrumental, amplió el mandato del gobernador, del vicegobernador, de senadores y de diputados a seis años. 

Se dejaron sin efecto los artículos del 216 al 223 de la constitución de 1933.  

En el contexto del golpe de estado que derrocó el gobierno nacional de Juan Domingo Perón en 1955 el gobierno de facto anuló la reforma. 



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