24/10/26

Reformas agrarias de baja intensidad. De Artigas a Horne

Rubén I. Bourlot

En general cuando se habla de “reforma agraria” se la vincula a procesos revolucionarios y también al marxismo. Así se menciona la colectivización de la tierra en la Unión Soviética, las reformas de Cuba tras la revolución, en China durante el maoísmo, en México, Bolivia y Perú. Pero hubo otras reformas agrarias que se fueron dando sin tanta espectacularidad y en gobiernos caracterizados como “conservadores”. 

Es cierto que esas reformas orientadas a la distribución más equitativa del recurso natural tierra persigue varios objetivos que van más allá de promover la justicia social aunque, en definitiva, igual se cumple con ese cometido. Una reforma que redistribuya la tierra y cambie las formas de tenencia persiguen, en general, objetivos económicos, geoestratégicos y sociales. En el primer caso esa distribución se lleva a cabo con el propósito de incrementar la producción de granos como sucedió con la colonización en Argentina para proveer al modelo agroexportador. En el segundo caso se pretende radicar poblaciones en zonas de frontera para asegurar la presencia soberana. El tercer objetivo está directamente vinculado a garantizar el derecho al recurso tierra para la población. 

La experiencia jesuítica

En nuestra región podemos encontrar las primeras medidas de reformas agrarias en los tiempos tempranos de la ocupación española y en particular con la presencia de la Compañía de Jesús en el ámbito de las comunidades guaraníticas.

En el siglo XVI el primer gobernador criollo de lo que era el Río de la Plata y Paraguay Hernando Arias de Saavedra, Hernandarias -que vale la pena recordar-, se preocupó tanto por combatir el contrabando desde Buenos Aires con los dominios portugueses como por resolver el problema de la explotación de los guaraníes por parte de encomenderos de Asunción, y luego las cacerías que practicaban los portugueses, llamados “bandeirantes”, para proveer mano de obra esclava a las plantaciones de caña de azúcar. Para ello impulsó el arribo de los padres jesuitas para que organizaran a esos pueblos en comunidades productivas respetando en lo posible sus modos de vida ancestrales. 


Los jesuitas ya tenían vasta experiencia y su principal propósito era convertirlos al cristianismo pero accesoriamente organizarlos para que se defendieran de los ataques de encomenderos y bandeirantes. 

El asentamiento en pueblos productivos en tierras de propiedad común para abastecer el consumo propio de la comunidad y destinar los excedentes para la comercialización puede considerarse una primigenia reforma agraria. 

Azara y Artigas

También a fines del siglo XVIII Félix de Azara, militar y naturalista español, fue enviado al Río de la Plata para aplicar la demarcación de límites del Tratado de San Ildefonso y como una de las medidas para asegurar la presencia poblacional fundó pueblos fronterizos (como San Gabriel de Batoví) y repartió tierras a los pobladores locales para poblar y consolidar las fronteras españolas contra las incursiones lusitanas. 

Esa fue una verdadera reforma agraria que contó, además, con la colaboración del entonces blandengue de la Frontera José Artigas.

Y como todo tiene que ver con todo Artigas, ya encumbrado Protector de los Pueblos Libres, en 1815 sancionó el Reglamento Provisorio de Tierras para el Fomento de su Campaña y Seguridad de sus Hacendados. Toda una definición de una reforma de la tenencia de la tierra. Para llevar a cabo el cometido se establecía que las tierras de grandes propietarios en general ausentistas, “malos europeos y peores americanos”, se parcelizaran para ser entregados a productores con prioridad para los más humildes como los negros libres, indios, criollos y viudas pobres. No cabe dudas que Artigas abrevó en la experiencia de la misiones jesuíticas y de Félix de Azara. 

Lo dispuesto en el Reglamento se pudo cumplir parcialmente y terminó en frustración tras el retiro del caudillo de la escena política.

Francisco Ramírez, tras la derrota de Artigas, organizó en 1820 la efímera República de Entre Ríos en donde se pretendió poner en producción la tierra con la entrega de herramientas para su cultivo y medidas para preservar las existencias ganaderas. 

La colonización agrícola

No caben dudas que los procesos de colonización agrícola de la segunda mitad del siglo XIX también fueron auténticas reformas agrarias con el objeto de radicar productores de granos para volcarlos al comercio exterior. La constitución sancionada en 1853 promovía la “inmigración europea” para incrementar el poblamiento del amplio territorio nacional. No estaba exenta de prejuicios la preferencia por los europeos en lugar de pobladores de otros orígenes. 

El encargado del gobierno de la Confederación Argentina Justo José de Urquiza en ese mismo año creó la primera colonia agrícola del país, Las Conchas, para radicar soldados de origen vasco español que habían combatido en la batalla de Caseros. En una carta de Urquiza al entonces gobernador delegado Antonio Crespo le ordenaba “formar en el rincón de las Conchas una población o Colonia Agrícola Militar de vascos españoles y en este concepto de Vd. lo conveniente para destinarle el lugar aparente en que debe plantearse dicha población. Los primeros que son 15 ó 20 hombres, necesitan bueyes, herramientas y semillas que he dispuesto que Vd. le haga facilitar." Este fue el origen de la luego Colonia de Villa Urquiza.

Años después Urquiza destinaría parte de sus tierras para constituir la colonia San José con familias de origen suizo, francés y piamontés a los que se les entregaba una parcela, herramientas, animales y semillas. No eran gratuitas pero se les facilitaba a los inmigrantes, que venían casi sin recursos económicos, producir para poder adquirir sus parcelas en propiedad a plazos razonables. Para su organización y administración Urquiza comisionó al francés Alejo Peyret. Esas primeras experiencias fueron parte de un amplio proceso de colonización que se constituyó en una verdadera reforma agraria. Hay que diferenciar las colonias de inmigrantes que accedían a la propiedad de la tierra de los que arribaban para trabajar en calidad de aparceros y trabajadores “golondrina” de las estancias de la región pampeana sin posibilidades de radicarse.

Horne y las colonias agrícolas

Una nueva etapa de reformas agrarias en Entre Ríos la encontramos en la acción del ministro Bernardino Horne durante la gobernación de Luis L. Etchevehere, en plena época conservadora. Horne impulsó las sanción de varias leyes como la de “Transformación Agraria” (1934), la "Ley de Solidaridad Social o de Solidaridad Agraria” destinada
a proveer a los colonos de semillas de cultivo, y otra de inembargabilidad de la semilla. Con la aplicación de la Ley de Transformación Tgraria se formaron 6 colonias, en 36.451 hectáreas, con alrededor de 500 agricultores, en tierras adquiridas por el estado. Su labor no cesó tras la finalización del periodo de Etchevehere ya que continuó como legislador nacional y logró la sanción de la ley 12.636 de colonización y creación del Consejo Agrario Nacional que “establecía como principio que por encima del derecho de propiedad particular de la tierra se ubicaba el interés colectivo, y en nombre de éste podía entonces el estado, a través del nuevo organismo creado por la ley -el Consejo Agrario Nacional-, expropiar aquellos terrenos que, cumpliendo unas pocas condiciones, fueran requeridos por dicha razón superior”.

Durante las presidencias de Juan Domingo Perón (1946-1955) y de Arturo Frondizi (1958-1962) seguirá Horne colaborando en los planes de colonización agropecuaria. 

 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy buen rescate de las experiencias de reformas agrarias o colonización interna a nivel rural, pendientes de llevar a cabo en forma intensa y generalizada en un país de escasa población y extenso territorio.

Para publicar en este blog enviar los artículos a bourlotruben@gmail.com. Son requisitos que traten sobre la temática de este espacio, con una extensión no mayor a 2500 caracteres y agregar los datos del autor. Se puede adjuntar una imagen en formato jpg.
---------------------------------------------------------------