Rubén I. Bourlot
El 6 de marzo de 1837 el gobernador entrerriano Pascual Echagüe decretó la cancelación de las comunicaciones de la provincia con Bolivia y Perú, a la sazón la Confederación Perú-Boliviana bajo la conducción del Mariscal Santa Cruz.
Lejos quedaba nuestra provincia de la frontera altoperuana y también del viejo Camino Real que podría haber producido algún roce con el ascendente Protector Santa Cruz. Pero la medida de Echagüe respondía a la actitud adoptada por el encargado de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas que había decretado, el 13 de febrero de 1837, cerrar toda comunicación comercial, epistolar y de cualquier otra clase entre los habitantes argentinos y los de aquellos países, debiendo ser "castigado como reo de traición al Estado" quien transgrediera la disposición. El obediente gobernante entrerriano no iba a sacar los pies del plato.
Un
intento de reunificación
Pero,
más allá de estas medidas polémicas, Santa Cruz tenía en mente lograr la
reunificación del antiguo Perú en una confederación, que para los gobernantes
vecinos constituía una amenaza de expansión. El primer paso lo dio ante la
caótica situación de la república del Perú donde tres caudillos se disputaban
el poder. Uno de ellos, el general Luis José de Obregoso, acudió a su auxilio
“invitándolo” a ocupar el país para pacificarlo. Rápidamente Santa Cruz se hizo
cargo de la situación y constituyó su soñada Confederación Perú-Boliviana.
Tambores
de guerra
La nueva entidad política puso en alerta
a sus vecinos Chile y la Confederación Argentina. Chile, durante la presidencia
de José Joaquín Prieto, influido por el todopoderoso ministro de Guerra Diego
Portales, fue el primero en declarar la guerra a la Confederación
Perú-Boliviana con argumentos de coyuntura que escondían el temor al posible
expansionismo de Santa Cruz. Lo propio hizo luego el mandamás de la
Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas, temeroso que la reunificación
del Perú entusiasmara a las provincias del Noroeste argentino para tomar el
rumbo del viejo Camino Real que conducía a Lima. Rosas era consciente que su
política centralizada en el puerto de Buenos Aires y el Litoral mantenía en el
olvido al lejano norte de la Confederación.
El camino de la guerra estaba expedito,
que Rosas declaró el 19 de mayo en alianza con Chile. No obstante la campaña no
pasó de una serie de escaramuzas al mando del caudillo tucumano Alejandro
Heredia "general en jefe del Ejército Argentino Confederado de Operaciones
contra el tirano Santa Cruz". En tanto Chile continuó la guerra en
sucesivas etapas, tras la muerte del ministro Portales, hasta lograr el triunfo
que trajo como consecuencia la disolución de la Confederación Perú-Boliviana y
la expulsión de Santa Cruz del poder.
Imágenes
Confederación Perú-Boliviana
Mariscal Santa Cruz
