6/3/26

Entre Ríos cierra la comunicación con Bolivia y Perú

Rubén I. Bourlot

El 6 de marzo de 1837 el gobernador entrerriano Pascual Echagüe decretó la cancelación de las comunicaciones de la provincia con Bolivia y Perú, a la sazón la Confederación Perú-Boliviana bajo la conducción del Mariscal Santa Cruz.

Lejos quedaba nuestra provincia de la frontera altoperuana y también del viejo Camino Real que podría haber producido algún roce con el ascendente Protector Santa Cruz. Pero la medida de Echagüe respondía a la actitud adoptada por el encargado de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas que había decretado, el 13 de febrero de 1837, cerrar toda comunicación comercial, epistolar y de cualquier otra clase entre los habitantes argentinos y los de aquellos países, debiendo ser "castigado como reo de traición al Estado" quien transgrediera la disposición. El obediente gobernante entrerriano no iba a sacar los pies del plato.


Un intento de reunificación


¿Qué había motivado semejante medida por parte del Restaurador de la Leyes imitada por el gobernador entrerriano? El origen de los resquemores era el rápido ascenso en la vida política del sur de América del mencionado mariscal Andrés Santa Cruz, un mestizo –su madre, Juana Basilia Calahumana, era descendiente de un cacique incaico- que había participado de las campañas de San Martín y Bolívar*. Cancelado el sueño de los dos libertadores, que habían bregado por una gran confederación americana, la sucesiva constitución de repúblicas “independientes” y los consecuentes conflictos internos entre las dirigencias locales, resurgió la figura de Santa Cruz como prenda de unión de lo que había sido el antiguo virreinato del Perú: El Bajo Perú cabeza del antiguo reino hispoanoamericano, convertido en una república autónoma separada del Bajo Perú que con el nombre de Bolivia homenajeaba tristemente al libertador Bolívar. En mariscal Santa Cruz, tras presidir brevemente el Perú (1826), en 1829 fue nombrado presidente de Bolivia. Su mandato se prolongó durante una década logrando la organización de las instituciones del país. A este fin convocó una Asamblea Constituyente que lo eligió presidente constitucional y, asimismo, aprobó la segunda Constitución del país y puso en vigencia los códigos Civil, Mercantil, Penal, de Procedimientos y de Minas. También creó la Universidad de San Andrés de La Paz y la Universidad de San Simón de Cochabamba. Para algunos autores la estabilidad del gobierno la obtuvo haciendo concesiones que representaron un retroceso en lo referido a la situación de los pueblos indígenas. En 1829 promulgó una ley que volvía a someter a los indios del Altiplano a la antigua condición servil que, al menos en la ley escrita ya que no en la práctica, había suprimido Simón Bolívar. El propósito de Santa Cruz era obtener el apoyo de las clases terratenientes y mineras del Alto Perú despojando de toda amenaza legal a su secular explotación de las mayorías bolivianas.

Pero, más allá de estas medidas polémicas, Santa Cruz tenía en mente lograr la reunificación del antiguo Perú en una confederación, que para los gobernantes vecinos constituía una amenaza de expansión. El primer paso lo dio ante la caótica situación de la república del Perú donde tres caudillos se disputaban el poder. Uno de ellos, el general Luis José de Obregoso, acudió a su auxilio “invitándolo” a ocupar el país para pacificarlo. Rápidamente Santa Cruz se hizo cargo de la situación y constituyó su soñada Confederación Perú-Boliviana.

 

Tambores de guerra

La nueva entidad política puso en alerta a sus vecinos Chile y la Confederación Argentina. Chile, durante la presidencia de José Joaquín Prieto, influido por el todopoderoso ministro de Guerra Diego Portales, fue el primero en declarar la guerra a la Confederación Perú-Boliviana con argumentos de coyuntura que escondían el temor al posible expansionismo de Santa Cruz. Lo propio hizo luego el mandamás de la Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas, temeroso que la reunificación del Perú entusiasmara a las provincias del Noroeste argentino para tomar el rumbo del viejo Camino Real que conducía a Lima. Rosas era consciente que su política centralizada en el puerto de Buenos Aires y el Litoral mantenía en el olvido al lejano norte de la Confederación.

Así lo manifestó el Restaurador de la Leyes en el decreto que transcribía el gobernador Echagüe donde ponía en tela de juicio “el modo arbitrario y violento como el general Santa Cruz ha trastornado las respectivas constituciones políticas del Perú y Bolivia (…) arrogándose en ellas un poder absoluto para extenderlo después sobre los demás estados vecinos como lo manifiestan las pérfidas agresiones que han hecho desde el Perú a Chile, y desde Bolivia a esta República (…)”. Por lo tanto decreta el cierre “toda comunicación comercial, epistolar y de cualquiera clase entre los habitantes de esta República y los del Perú y Bolivia.”

El camino de la guerra estaba expedito, que Rosas declaró el 19 de mayo en alianza con Chile. No obstante la campaña no pasó de una serie de escaramuzas al mando del caudillo tucumano Alejandro Heredia "general en jefe del Ejército Argentino Confederado de Operaciones contra el tirano Santa Cruz". En tanto Chile continuó la guerra en sucesivas etapas, tras la muerte del ministro Portales, hasta lograr el triunfo que trajo como consecuencia la disolución de la Confederación Perú-Boliviana y la expulsión de Santa Cruz del poder.

 *En 1857 el coronel Simón de Santa Cruz, hijo del Mariscal, fue docente del Colegio del Uruguay

Imágenes

Confederación Perú-Boliviana

Mariscal Santa Cruz

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