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27/5/26

El padre Alejandro de la madera de Magnasco

 Rubén I. Bourlot

Cuando cursaba la primaria escuché una canción que permaneció flotando en la memoria. La maestra, personal único de una escuela rural, solía interpretar canciones con su guitarra y otras veces nos hacía escuchar algunas grabadas en su Geloso. No recuerdo de dónde fue que brotaron los acordes de La Creación: “Al crear la vaca, Dios hizo la leche
Hizo el dulce de leche, todo lo hizo bien…” Nunca supe el autor e intérprete del tema.

Pero bien vale rescatar del olvido al autor de la canción que es mucho más que una apelación confesional. Se trata del sacerdote Alejandro Mayol, conocido como El padre Alejandro, el que sacudió un poco el avispero eclesiástico en la década del ’60 y resonó a los largo de las siguientes décadas.

Mayol había nacido en Buenos Aires el 1º de junio de 1932 y era nieto de Osvaldo Magnasco, aquel entrerriano de Gualeguachú que también agitó las aguas de la educación cuando desde su ministerio de Instrucción Pública, en la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, intentó una profunda reforma que no se concretó (Osvaldo Magnasco y la reforma educativa).

En el Seminario Metropolitano de Buenos Aires estudió Teología y Filosofía y en 1959 se ordenó sacerdote junto a Carlos Mugica.

Fue un pionero en utilizar los más diversos medios para difundir la doctrina cristiana como la música y los programas de televisión. En 1961 condujo el “Trampolín a la vida” en el canal 7 y luego transitó por otros canales de Buenos Aires.

 

LA CREACIÓN

Pero una de sus vetas más destacada fue la composición e interpretación de canciones que también rompieron los esquemas de los típicos cánticos religiosos. Su emblemática La Creación en la versión de Piero (Piero Antonio Franco De Benedictis) sobrepasó fronteras. Otros temas también ganaron la preferencia de públicos diversos, en particular los más jóvenes, como Hay fiesta en la casa del Padre, Ternura de Navidad, Zamba del grano de trigo, entre una larguísima lista. (La Creación por Mayol)

Por esa época Carlos Mugica asesoraba a la JUC -Juventud Universitaria Católica- en la facultad de Medicina y Mayol lo hacía en la Facultad de Farmacia y se desde ahí se vinculó con el Secretario General de Sindicato de Farmacia, Jorge Di Pascuale, enrolado en lo que se conocería como “sindicalismo de liberación”.

Su pasión por la música lo acercó al ambiente del folklore que en la época renacía con una fuerza arrolladora. Tal vez no es tan conocida su participación en los orígenes de una obra emblemática que trascendió los tiempos como es la Misa Criolla. Fue Mayol quién le acercó la idea y un esquema para componer una misa en clave folklórica a Ariel Ramírez. La misa la grabarían en su primera versión Los Fronterizos y la Cantoría de la Basílica del Socorro dirigida por el Padre Jesús Gabriel Segade.

 

TERCER MUNDO Y CÁTEDRAS NACIONALES

Con la irrupción de las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II se plegó al movimiento de sacerdotes para el Tercer Mundo que comenzó a gestarse alrededor de figuras como Jerónimo Podestá y Antonio Quarracino, Lucio Gera, Miguel Mascialino y Carmelo Giaquinta, y más adelante su amigo Carlos Mugica.

En 1969, sin mucha convicción sobre el valor del celibato, decidió pedir la reducción laical y se casó con Beatriz Braga con quien tuvo cuatro hijos: Lorena, Ramiro, Matías y Emmanuel.

Pero sus compromisos religiosos y sociales no cesaron. Continuó produciendo música, estudió Sociología en la UBA y participó de las rupturistas “Cátedras Nacionales” de la mano de Roberto Carri, Alcira Argumedo, Amelia Podetti, Gonzalo Cárdenas, Justino O´Farrell, Norberto Wilner, Gunnar Olsson, Pedro Krotsch que fueron una experiencia de construcción político-intelectual mediante las cuales se proponían trasladar al campo académico la resistencia a la dictadura de la llamada Revolución Argentina, desarrollando el “pensamiento nacional” en la carrera de Sociología entre 1967 y 1972.

Cuando se recuperaron las instituciones constitucionales en 1973 ocupó la dirección de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires del gobierno de Oscar Bidegain, desde donde organizó los trenes culturales que recorrían los pueblos de la provincia.

Luego vinieron tiempos oscuros con el asesinato de su amigo Mugica y la cruel dictadura cívico-militar.

 

ÓPERAS CANCHERAS

Cuando volvió la normalidad al país se desempeñó como secretario de Cultura municipal en Florencio Varela desde 1983 hasta 1995.

En paralelo continuó produciendo las llamadas “Óperas cancheras” como La pasión según San Juan que se representó en la cancha de Vélez Sarfield, el espectáculo Emanuel en la plaza Roberto Arlt y La Patriada en el Cruce de Florencio Varela. Los actores eran los obreros y empleados de la Municipalidad.

En 1990 compuso la obra El Hálito, música y letra sobre Pentecostés. En 1992, el sello Odeón grabó la comedia musical El Cachuzo Rantifuso, con letra de Alejandro Mayol y música de Piero, interpretada por Juan Carlos Baglietto, Piero, Marilina Ross, y la participación de Patricia Sosa, Adrián Noriega, Alejandro Mayol, Lorena Mayol y dibujos de tapa de Carlos Nine, creador del personaje. También creó Fe Tropical, una obra con ritmo de cumbia interpretada por músicos tropicales de la escena local y en diciembre de 1999, se representó la Navidad del Milenio en el Obelisco de Buenos Aires, con Pedro Aznar, Teresa Parodi, Julia Zenko, Opus 4, Abel Pintos, Guillermina Béccar Varela y Chango Farías Gómez.

Falleció el 3 de febrero de 2011.


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