Rubén I. Bourlot
Pero bien vale
rescatar del olvido al autor de la canción que es mucho más que una apelación
confesional. Se trata del sacerdote Alejandro Mayol, conocido como El padre
Alejandro, el que sacudió un poco el avispero eclesiástico en la década del ’60
y resonó a los largo de las siguientes décadas.
En el Seminario
Metropolitano de Buenos Aires estudió Teología y Filosofía y en 1959 se ordenó
sacerdote junto a Carlos Mugica.
Fue un pionero en
utilizar los más diversos medios para difundir la doctrina cristiana como la
música y los programas de televisión. En 1961 condujo el “Trampolín a la vida”
en el canal 7 y luego transitó por otros canales de Buenos Aires.
LA CREACIÓN
Pero una de sus
vetas más destacada fue la composición e interpretación de canciones que
también rompieron los esquemas de los típicos cánticos religiosos. Su emblemática
La Creación en la versión de Piero (Piero Antonio Franco De Benedictis)
sobrepasó fronteras. Otros temas también ganaron la preferencia de públicos
diversos, en particular los más jóvenes, como Hay fiesta en la casa del Padre,
Ternura de Navidad, Zamba del grano de trigo, entre una larguísima lista. (
Por esa época
Carlos Mugica asesoraba a la JUC -Juventud Universitaria Católica- en la
facultad de Medicina y Mayol lo hacía en la Facultad de Farmacia y se desde ahí
se vinculó con el Secretario General de Sindicato de Farmacia, Jorge Di
Pascuale, enrolado en lo que se conocería como “sindicalismo de liberación”.
Su pasión por la
música lo acercó al ambiente del folklore que en la época renacía con una
fuerza arrolladora. Tal vez no es tan conocida su participación en los orígenes
de una obra emblemática que trascendió los tiempos como es la Misa Criolla.
Fue Mayol quién le acercó la idea y un esquema para componer una misa en clave
folklórica a Ariel Ramírez. La misa la grabarían en su primera versión Los
Fronterizos y la Cantoría de la Basílica del Socorro dirigida por el Padre
Jesús Gabriel Segade.
TERCER MUNDO Y
CÁTEDRAS NACIONALES
Con la irrupción
de las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II se plegó al movimiento
de sacerdotes para el Tercer Mundo que comenzó a gestarse alrededor de figuras
como Jerónimo Podestá y Antonio Quarracino, Lucio Gera, Miguel Mascialino y
Carmelo Giaquinta, y más adelante su amigo Carlos Mugica.
En 1969, sin
mucha convicción sobre el valor del celibato, decidió pedir la reducción laical
y se casó con Beatriz Braga con quien tuvo cuatro hijos: Lorena, Ramiro, Matías
y Emmanuel.
Cuando se
recuperaron las instituciones constitucionales en 1973 ocupó la dirección de
Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires del gobierno de Oscar
Bidegain, desde donde organizó los trenes culturales que recorrían los pueblos
de la provincia.
Luego vinieron
tiempos oscuros con el asesinato de su amigo Mugica y la cruel dictadura cívico-militar.
ÓPERAS CANCHERAS
Cuando volvió la
normalidad al país se desempeñó como secretario de Cultura municipal en
Florencio Varela desde 1983 hasta 1995.
En paralelo
continuó produciendo las llamadas “Óperas cancheras” como La pasión según San
Juan que se representó en la cancha de Vélez Sarfield, el espectáculo Emanuel
en la plaza Roberto Arlt y La Patriada en el Cruce de Florencio Varela. Los
actores eran los obreros y empleados de la Municipalidad.
En 1990 compuso
la obra El Hálito, música y letra sobre Pentecostés. En 1992, el sello Odeón
grabó la comedia musical El Cachuzo Rantifuso, con letra de Alejandro Mayol y
música de Piero, interpretada por Juan Carlos Baglietto, Piero, Marilina Ross,
y la participación de Patricia Sosa, Adrián Noriega, Alejandro Mayol, Lorena
Mayol y dibujos de tapa de Carlos Nine, creador del personaje. También creó Fe
Tropical, una obra con ritmo de cumbia interpretada por músicos tropicales de
la escena local y en diciembre de 1999, se representó la Navidad del Milenio en
el Obelisco de Buenos Aires, con Pedro Aznar, Teresa Parodi, Julia Zenko, Opus
4, Abel Pintos, Guillermina Béccar Varela y Chango Farías Gómez.
Falleció el 3 de
febrero de 2011.


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