Rubén I. Bourlot
El 20 de mayo de 1946 el gobierno nacional por decreto declara de
utilidad pública, sujeto a expropiación, varios campos en el sur del
departamento Uruguay para la creación de la colonia agrícola El Potrero.
La fundación de la colonia se enmarcaba en la ley 12.636 de 1940, autoría del
entonces diputado entrerriano Bernardino Horne, que también había instaurado el
Consejo Agrario Nacional. Los gobiernos nacional y provincial impulsaban la
puesta en producción los extensos latifundios con aptitud agrícola y la
consecuente radicación la población rural. Era la continuidad de una política
de estado que hundía sus raíces en la colonización llevada a cabo por Justo
José de Urquiza en el siglo XIX y, más recientemente, en las políticas agropecuarias
del gobierno de Luis L. Etchevehere (1931-1935) a través de su ministro Horne.
EL POTRERO DE SAN LORENZO
La
nueva colonia se constituyó con fracciones de campos correspondientes a las
estancias “El Ñandubaysal”, “El Mangrullo”, “San Martín” y “San Luis”,
en su mayoría propiedad de sucesores de Saturnino E. Unzué. El nombre de la
misma, El Potrero, proviene del Potrero de San Lorenzo (en alusión a un arroyo de ese
nombre) perteneciente entonces a la familia Unzué. Desde el siglo XVIII estos
campos constituían la estancia San Lorenzo de Isabel de Álzaga de Elía,
comprados en subasta pública al Cabildo de Buenos Aires por su padre Ignacio de
Elía e Ilarra. Existen indicios de que en la zona se proyectó instalar una
colonia con inmigrantes griegos y canarios en la década de 1840. Con el tiempo la
propiedad fue adquirida por Justo José de Urquiza, más adelante pasó a manos de
una sociedad encabezada por Anacarsis Lanús y finalmente a la familia Unzué.
Tras la expropiación se procedió a la mensura de los predios, de
LA RESERVA POTRERO DE SAN LORENZO
En 2015 parte de los campos no expropiados en 1946, que constituyen la
estancia Potrero de San Lorenzo (unas 18.000 hectáreas), fueron destinados por
sus propietarios para constituir un Área Natural Protegida mediante un convenio
con el gobierno provincial. El casco de la misma cuenta con un parque diseñado
por Carlos Thays. Los dueños del establecimiento son Marcos Jorge Celedonio
Pereda Born y su esposa Azul García Uriburu, esta última hija del pintor
Nicolás García Uriburu, uno de los más destacados artistas plásticos argentinos
contemporáneos, quien encontró reconocimiento mundial por sus pinturas sobre la
naturaleza y por eventos culturales de gran repercusión mediática como fue el
teñir de verde las aguas del Gran Canal, en Venecia, hace cincuenta años, para
advertir sobre el ataque y destrucción de los escenarios naturales a manos de
la sociedad moderna.
Entre los objetivos manifestados de esta área se cuentan convertirlo en
un modelo productivo, ambiental y socialmente sustentable, y que sirva además
para futuras investigaciones contribuyendo al bienestar de las comunidades.


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