Rubén I. Bourlot
Salvado algún
detalle podemos afirmar que el único presidente argentino que pertenecía a la
burguesía industrial fue Justo José de Urquiza, primer presidente constitucional
de la Confederación Argentina (1854-1860). El detalle es que en el siglo XXI también
presidió el país Mauricio Macri que provenía de una familia empresarial.
Es interesante
analizar la actuación política de Urquiza en el contexto de sus actividades privadas
para arrojar un poco más de luz al extenso y complejo proceso histórico que lo
tuvo por protagonista.
Urquiza fue
militar, político y terrateniente con vastas estancias en Entre Ríos,
Corrientes y otras provincias. Pero no se quedó criando vacas. Fue un verdadero
capitalista del siglo XIX, un burgués, que apostó a construir un conglomerado
de emprendimientos industriales y de servicios en su provincia y otras.
Entre Caseros y Pavón
Esta mirada sirve
para poner en contexto la actuación política de Urquiza y puede ayudarnos a comprender
desde otro costado dos hechos clave de la historia de país: Caseros y Pavón. No
hay dudas que ambas batallas protagonizadas por el llamado Organizador fueron
puntos de quiebre en la marcha de la historia nacional. Y, como expresamos más
arriba, arrojan más luz que las adjetivaciones con las que se suelen
caracterizar ambos hechos.
El Pronunciamiento
y Caseros, que llevaron a la sanción de la Constitución, fue la culminación de
los reclamos para concretar la organización que las provincias se habían
propuesto cuando firmaron el Pacto Federal en 1831. A esa altura el régimen político
de Confederación mediante el pacto de gobernabilidad con el hegemónico
gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas ya estaba agotado, es cierto.
Pero hay que agregar que otra causa gravitante que desató el conflicto fueron
las rentas aduaneras en manos del puerto de Buenos Aires, por ende de Rosas.
Por ese puerto único pasaba el comercio exterior. Los puertos fluviales estaban
cerrados al comercio, no solo para evitar el ingreso de las manufacturas
europeas sino para la salida de la producción de las provincias. Todo terminaba
entrando y saliendo por el embudo de Buenos Aires. Las exportaciones ganaderas
tanto del estanciero Rosas como las de Urquiza y otros productores del Litoral
debían pasar y tributar al gobierno de la provincia de Buenos Aires.
Capitalista industrial
Aquí tenemos que
abrir un paréntesis. Urquiza no solo comerciaba con cueros y tasajo como lo
hacía Rosas. El Urquiza capitalista industrial necesitaba vías alternativas
para exportar sus manufacturas, importar materiales para sus instalaciones y
comerciar con sus empresas navieras. La apertura de los ríos era fundamental.
La cuestión fue
que el Pronunciamiento y Caseros cancelaron el periodo de Rosas pero no
atacaron el meollo de la cuestión. Desplazado el Restaurador de la Leyes quedó por
sacar del medio a la oligarquía parasitaria del Puerto. Contra eso no pudo
Urquiza. No se atrevió, tal vez, a tocar el corazón del poder. Tuvo que
aceptar ese triunfo a medias y replegarse a Paraná.
No vamos a
avanzar en el análisis sobre lo sucedidos en Pavón. Es un tema pendiente que
bien vale interpretar con la misma lógica de Caseros y no quedarnos con la
novela de la “traición” y el “pacto masón”.
El triunfo a
medias de Caseros postergó por tres décadas la organización definitiva del
país. Recién la concluyó en 1880 Julio Argentino Roca que forzó la capitalización de Buenos
Aires. Urquiza, militar de muchas batallas, no pudo batir al enemigo y
adentrarse al corazón de la ciudad-puerto para echar a los mercaderes que
siempre conspiraron en contra de la organización. Lo hizo Roca, también militar
pero sin las limitaciones de un burgués como el entrerriano. Esos treinta años de
demora no fueron gratuitos.
Más allá de la historia
No podemos hacer
análisis contrafácticos en historia. Nos apartamos un momento de “la ciencia de
los seres humanos en el tiempo”, según Marc Bloch, y hacemos un ejercicio
especulativo: ¿Qué hubiera pasado si en 1853 se lograba la capitalización de
Buenos Aires y la nacionalización de la aduana? ¿Se hubiese puesto en marcha
con éxito el magnífico plan económico de Mariano Fragueiro desde el ministerio
de Hacienda? Un plan que suponía el desarrollo autónomo con el estado promotor
de las industrias, el impulso de la minería, la construcción de ferrocarriles y
el establecimiento de la banca estatal para administrar el crédito público,
entre otras muchas iniciativas.
Faltaban aun
quince años para que los Estados Unidos resolvieran su destino mediante la
guerra de Secesión con el triunfo del norte industrialista sobre el sur
agroexportador esclavista. La Confederación Argentina lo pudo haber hecho en
1853. Cuando Roca y sus chinos provincianos desalojaron a la oligarquía del
puerto era tarde para cambiar el modelo. Urquiza había muerto y la burguesía
capitalista orientaba sus inversiones a la producción vacas y trigo para integrarse
al mundo como proveedor de materias primas.