Rubén
I. Bourlot
El 24 de agosto de 1994 se juraba la reforma
de la constitución argentina en el Palacio San José, Entre Ríos.
Para relatar la histórica reforma, que tuvo
como protagonistas -a la par de Santa Fe- a Paraná y al Palacio San José, le
dejamos la palabra a un personaje ficticio que llamaremos Teófilo, el cronista
intrépido quién se las tuvo que ingeniar para presenciar en todos los rincones
lo que estaba sucediendo.
El 25 de mayo de 1994 había amanecido
luminoso. Desde temprano Teófilo estaba en movimiento; la ansiedad lo invadía.
Tenía la misión de cubrir la inauguración de la Convención reformadora de la
Constitución Nacional.
En las primeras horas de la tarde, grabador y
anotador en mano, cámara al hombro; marchó hacia el centro de Paraná, la
antigua capital de la Confederación (1854-1861). Atravesó la plaza Primero de
Mayo y en la intersección de peatonal San Martín y Urquiza se encontró con un
nutrido cordón policial.
-Soy periodista y tengo que llegar al teatro
3 de Febrero- explicó.
- Credencial- musitó un joven agente de
uniforme almidonado.
- ¿Credencial? Mire, no tengo pero necesito
pasar para cumplir mi tarea de informar.
Allí estaban presentes los 303
convencionales, invitados especiales, periodistas acreditados de todo el país;
alrededor de un millar de personas. Parecía oírse aún el repiqueteo de los
martillos que dejaron a punto las instalaciones.
Sobre el amplio escenario estaban el
presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem, los gobernadores de Entre Ríos,
Mario Armando Moine, y de Santa Fe, Carlos Alberto Reutemann, autoridades
provisorias de la Convención y presidentes de los bloques partidarios.
El gobernador Moine pronunció las palabras de
bienvenida y luego habló el presidente Menem. Teófilo anotó algunos párrafos
del discurso presidencial: “Ustedes son elegidos para que no se detengan en
este momento histórico sino para pensar en el futuro, en la Argentina del Siglo
XXI”.
Más tarde Alberto Rocamora, el convencional
de más edad, y Pablo Cardinale, el más joven, en su carácter de autoridades
provisorias de la Convención, tomaron juramento a cada uno de los miembros de
la Convención. Luego fueron elegidas como autoridades definitivas Eduardo Menem
en la presidencia y Alberto Pierri en la vicepresidencia.
Mientras transcurrían estos acontecimientos
Teófilo se hizo una escapada por los alrededores. En la plaza Alvear observó
manifestaciones de docentes, exempleados del Frigorífico Santa Elena que
reclamaban por la continuidad de su fuente de trabajo, grupos de jubilados y
otras organizaciones que hacían oír sus protestas.
El vuelo a Santa
Fe
A partir del 21 de junio las tareas de
Teófilo se multiplicaron. Tenía que cubrir los debates de las comisiones que se
distribuían en Santa Fe y Paraná. Eran once de las cuales cinco trabajaron en
Paraná: en el Colegio de Ingenieros, la Biblioteca Popular, el Superior
Tribunal de Justicia, el museo de Bellas Artes y el teatro 3 de Febrero.
Ahí estaban los convencionales entrerrianos
Hugo Domingo Baldoni, Jorge Pedro Busti, Teresita Beatriz Serrat, Augusto José
Alasino y Mario Armando Moine por el Partido Justicialista, Isidro Ramón Dubini
por el Frente Grande, Rodolfo Eduardo Borini y María de Las Mercedes Elordi por
el MODIN, Pedro Perette y Rodolfo Miguel Parente por la Unión Cívica Radical.
Las discusiones fueron prolongadas y por
momentos acaloradas. En cada pasillo, en cualquier rincón en los bares y
restaurante de los alrededores se multiplicaban las reuniones y conciliábulos.
Teófilo escuchaba frases como “desatar el paquete”, “el núcleo está cerrado” y
otras por el estilo.
Las expresiones que estaban en boca de todos
se referían al “Núcleo de coincidencias básicas” que habían acordado el
presidente Menem y el principal líder de la oposición, el expresidente Raúl
Alfonsín, llamado también Pacto de Olivos, que era una serie de puntos del
proyecto de reforma que no se podían debatir en particular.
Tanto los convencionales del partido
Justicialista como los de la Unión Cívica Radical sostenían el respeto por lo
pactado en Olivos. En tanto los representantes de los demás bloques sostenían
que la convención era soberana para discutir en particular cada uno de los
temas incluidos en el Núcleo de coincidencias básicas.
Nuevos derechos
Finalizaba julio, días invernales. Pulóveres
y sobretodos decoraban el paisaje de las calles de Santa Fe. Llegaba el momento
culminante. El paraninfo de la Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral
recibía a los convencionales para sesionar en plenario.
Nuestro amigo sobrevoló las aguas aleonadas
del Paraná y se posó en las cercanías del Paraninfo. Si bien no tuvo
inconvenientes para ingresar al recinto, prefirió mimetizarse en una banca para
poder observar de cerca los debates.
El primer punto a tratar era el Núcleo de coincidencias
básicas. Aunque se había resuelto por mayoría votarlo en bloque los debates se
prolongaron por cuatro días. Finalmente se aprobó con el voto positivo del
Partido Justicialista y de la Unión Cívica Radical. Lo hicieron por la
negativa, y por discutirlo artículo por artículo, los convencionales del Movimiento
por la Dignidad Nacional (MODIN) y el interbloque de partidos provinciales. Los
bloques del Frente Grande y la Unidad Socialista se retiraron sin votar. Entre
otros puntos se incluía un periodo presidencial de cuatro años, la elección
directa de presidente y vicepresidente, la creación de la jefatura de Gabinete
y transformación de la capital del país en la ciudad autónoma de Buenos Aires.
Teófilo fue haciendo resúmenes de los debates
y uno de los más polémicos fue la inclusión del “derecho a la vida” o “clausula
antiaborto”. El oficialismo con el apoyo del MODIN pretendían incluir la
“protección de la vida desde la concepción desde la concepción hasta la muerte
natural”. Finalmente se incorporó una variante con el apoyo de la UCR:
“protección del niño y la madre desde el embarazo”.
La disposición sobre “la posesión y la
propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan” las
comunidades indígenas, además del respeto de su identidad étnica y cultural,
fue festejada fervorosamente por un delegación de 300 representantes venidos de
todos los rincones del país.
La educación pública fue un tema particularmente
debatido por la inclusión de la garantía de “gratuidad y equidad de la
educación pública estatal”. Se objetó el término “equidad” que podría dar paso
a una eventual privatización de los servicios.
Una clausula transitoria dispuso que ““La
Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las
Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e
insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.”
Días después la potencia ocupante, Gran Bretaña, reaccionó ampliando la zona de
exclusión pesquera alrededor de las islas.
El 22 de agosto se sancionó el nuevo texto
constitucional. La clausura de la convención se llevó a cabo en el teatro 3 de
Febrero.
Finalmente nuestro cronista rumbeó para la
costa del Uruguay y se posó en el histórico patio del Parral del Palacio San
José para presenciar la jura que se hizo en ese lugar a modo de homenaje al
organizador Justo José de Urquiza. En la misma asistió como invitada especial
la expresidente constitucional María Estela Martínez de Perón.
Jura de la constitución en el Palacio San José