Rubén I. Bourlot
El antecedente más remoto sobre el
tendido de una red ferroviaria en el país corresponde a una iniciativa del
general Urquiza - entonces presidente de la Confederación Argentina -, y de su
ministro de Hacienda, Mariano Fragueiro, que en 1854 propuso la construcción
del Ferrocarril Central Argentino entre las ciudades de Rosario, puerto de
ultramar de la Confederación, y Córdoba, lugar de paso obligado hacia el puerto
de Rosario desde el oeste y norte del país. Para los estudios previos se
contrató al Ingeniero Alian Campbell. El proyecto ferroviario quedó paralizado
por las sucesivas crisis económicas que se produjeron después de la renuncia de
Fragueiro.
El 9 de julio de 1866 se
inauguró el "Primer
entrerriano", un tramo que unía Gualeguay con Puerto Ruiz a lo largo de 10
kilómetros. La idea de este ferrocarril surgió en una reunión de vecinos que se
llevó a cabo en 1864.. Posteriormente se constituyó una sociedad con un capital
de 100.000 pesos que aportaron vecinos de Gualeguay, el general Urquiza, el
gobierno nacional, el gobierno provincial y la banca brasileña Mauá y Compañía.
El proyecto y dirección de la obra fue
contratado al ingeniero Juan Coghlan. La primitiva locomotora fue denominada
"La Solís".
El Central Entrerriano
Durante la gobernación de Eduardo Racedo -
1883-1887 - comienza una nueva etapa en el tendido de líneas ferroviarias a la
que se agregaba la fundación de pueblos adyacentes a las estaciones. Por una
ley de 1883 se autorizó al Poder Ejecutivo para la construcción de un
ferrocarril de trocha media entre Paraná y Concepción del Uruguay.
La construcción de la nueva línea fue
contratada, en 1884, con la empresa de Lúeas González y Cia. En 1885 se
iniciaron los trabajos y partir de 1887 se comenzaron a librar al servicio los
primeros tramos. En esta primera etapa los ferrocarriles son empresas de
propiedad del gobierno de la Provincia con participación de accionistas
privados y el gobierno nacional.
La estación Basavilbaso,
habilitada en 1887, se constituyó en el nudo ferroviario de Entre Ríos, y
conjuntamente con Concordia o Ibicuy, estaban clasificadas como especial
"A" dada la cantidad de trenes, recaudación por boletería, encomienda
u otros conceptos.
La privatización
A partir de 1890, como
resultado de la profunda crisis económica que vivió el país, se apeló a la venta de los ferrocarriles que cayeron en manos de empresas extranjeras,
principalmente británicas. El Estado, para estimular los capitales en la inversión de
nuevas líneas, otorgaba a los concesionarios "ganancias garantidas"
del 7 por ciento sobre el capital invertido y otorgándoles gratuitamente las
tierras adyacentes a las vías.
En consonancia con la política nacional, el
gobierno de Entre Ríos, en octubre de 1890, resolvió transferir el Ferrocarril
Central Entrerriano a una empresa particular y en 1891 a los tenedores de los
bonos de la deuda contraída para su construcción. En 1892 se hizo cargo de la
línea la Sociedad The entre Ríos Railway Limited.
El ferrobarco
En 1908 se concretó la conexión
ferroviaria entre el Puerto Ibicuy (E.R.) con Zarate (Bs. As.) a través del Ferrobarco (Ferrry Boat "Lucía Garbo").
Hasta 1900 los ferrocarriles
de Entre Ríos no tenían ninguna
conexión con las provincias vecinas, excepto Corrientes. Era de vital
importancia la vinculación con Buenos Aires, principal mercado para la
producción granjera de la provincia.
El primer tren directo de
Entre Ríos a Zarate partió de
la ciudad de Paraná el 15 de marzo de 1908 con hacienda, gallinas, huevos,
siguiéndole otra formación procedente de Concordia el 16 de marzo de 1908.
En 1911 se comenzó con el tendido de vías
desde Hasenkamp a Federal y simultáneamente el tramo de Diamante a Crespo que
se libró al servicio público en marzo de 1912. En 1916 se habilitó en forma
condicional el servicio entre Hasenkamp y Federal.
La nacionalización
Con el acceso al poder de
Juan Perón en 1946, se inició un
proceso de nacionalización de las actividades económicas estratégicas, dentro
de las cuales estuvieron comprendidos los servicios ferroviarios. Los
ferrocarriles de Entre Ríos se incorporaron a la línea Urquiza de Ferrocarriles
Argentinos.
En 1973, con la construcción del puente ferrovial
Zarate -Brazo Largo, se posibilitó bajar los tiempos de viaje y eliminar gradualmente el uso de los Ferrys. Más adelante le
tocaría el turno a la
construcción del Complejo de Salto Grande, permitiendo unir los países de
Argentina y Uruguay sobre la misma vía y la misma trocha.
La “racionalización”
En la última dictadura militar
- 1976 - 1983 -, se reanudaron los planes de "racionalización" con el
cierre varios de ramales, 350 estaciones y 50.000 despidos: de 154.000
ferroviarios quedaron 95.000.
En nuestra provincia se
cerraron los talleres de Strobel - Diamante - y el ramal Caseros a San Salvador
(julio de 1980) dejando si transporte a una rica zona de producción arrocera que se
conectaba por ferrocarril con el puerto de Concepción del Uruguay.
Con la Ley de Reforma del
Estado logró el marco jurídico para
la privatización de los Ferrocarriles Argentinos En 1993 el Ferrocarril Urquiza
fue concesionado a Ferrocarril Mesopotámico S.A. de Pescarmona y en 1999,
mediante un cambio de titulares la empresa fue transferida a la compañía ALL (América Latina
Logística que opera servicios de carga entre Argentina, Paraguay y Brasil.



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