Rubén I. Bourlot
Un delgado curso de agua que serpentea al sur de Paraná fue el escenario de la batalla de Saucecito, un hito clave de los conflictos entre el artiguismo y el gobierno centralista de Buenos Aires. El combate acaecido el 25 de marzo de 1818 puso frente a frente a las tropas entrerrianas comandadas por Francisco Ramírez y las del Directorio dirigidas por Marcos Balcarce. La victoria de los entrerrianos neutralizó el nuevo intento de ocupación de Entre Ríos que el año anterior había ensayado Luciano Montes de Oca, derrotado por el propio Ramírez en el combate de arroyo Ceballos, en las cercanías de Gualeguaychú.
Con este triunfo Ramírez logró el reconocimiento definitivo por parte de Artigas como su representante de Entre Ríos en el marco de la Liga de los Pueblos Libres y su nombramiento como Comandante General de la provincia y Jefe del Ejército Federal en reemplazo del coronel José Francisco Rodríguez. Hasta ese momento Ramírez era comandante de Concepción del Uruguay.
El historiador Facundo Arce escribe en la Enciclopedia de Entre Ríos que el director Juan Martín Pueyrredón,
“(…) herido en su orgullo por la derrota de su enviado Luciano Montes de Oca en el combate de Santa Bárbara lo reemplazó por un jefe acreditado, el coronel Marcos Balcarce, para tentar nuevamente la dominación de Entre Ríos. En enero de 1818 Balcarce pasó por Los Toldos y alzó a los derrotados sobrevivientes, entre los que estaban Hereñú, Samaniego, etc. y se dirigió en sus barcos a la Bajada del Paraná, donde (José Ignacio) Vera había sido reemplazado por Evaristo Carriego, de tendencia directorial. Ramírez voló con su hueste a enfrentar la nueva invasión. Mientras los invasores se aproximaban a la Bajada, él llegaba al Pelado (departamento Diamante), el 20 de marzo. El enemigo, sin dificultad, desembarcó en el citado puerto y salió en busca de Ramírez, trabándose en lucha en el Saucesito, próximo a Paraná. El 25 de marzo de 1818 la derrota sufrida por Balcarce fue decisiva. De sus 2000 hombres, muchos murieron en el campo de batalla, otros en la huida desordenada se ahogaron al caer al río desde las planchadas de embarque, y más de 200 quedaron prisioneros.
“La reacción de Ramírez y sus hombres fue tremenda, propia del ataque artero. El caudillo entrerriano resultó herido en un muslo y este episodio nos permite saber que no tenía tan siquiera un cirujano, ya que el Gobernador (de Santa Fe Mariano) Vera le remitió uno el día 26, para que lo curase. Pueyrredón, el gobernante responsable de este y otros atropellos, se habría de arrepentir tarde, cuando el daño no tenía remedio.
“Las fuerzas victoriosas del Saucesito se incautaron de todo el equipaje, municiones y 4 cañones de bronce del Ejército directorial. De inmediato Ramírez se dispuso a marchar a Concepción del Uruguay, en previsión de un ataque de los portugueses.”
Con los caballos cansados
En los partes de la batalla que envió Balcarce a Pueyrredón justifica la derrota debido al estado de la “caballada en extremo fatigada” por los continuos movimientos del enemigo, y el tenerlos ensillados desde dos o tres días “a causa de no tener muda”. Decía que fue necesario apresurar el enfrentamiento puesto que “ya no podía demorarla, ni esperar más auxilios, ni de moverme, ni de subsistir, ni de reforzarme que los que debía darme una victoria, sin la cual forzosamente llegaba muy pronto el caso de abandonar el País.” También explica que debió acudir en auxilio de las familias de quiénes habían colaborado con el invasor despachándolas en una balandra junto con los heridos pues “el cirujano también fue muerto o prisionero”.
Evelyn Janet Heinze en El territorio entrerriano como objeto de disputa en la década de 1810 agrega que “incluso, también en este caso, se encuentra a quien delegarle toda la responsabilidad sobre la derrota en el campo de batalla, será el Coronel don Pedro Viera quien por abandonar el sitio indicado por su superior y ocupar ‘un terreno dominado por los fuegos del enemigo’ perdió todo y ocasionó la huida de la tropa. Balcarce concluye diciendo ‘me arrancó el triunfo de las manos un incidente que no estuvo en mi remediar, y hta. ahora hay quien se conforme con la perdida quando cantabamos la victoria.’”
Balcarce avestruz
Unas coplas de origen anónimo relatan en tono jocoso la derrota del jefe directorial.
“Se unen Balcarce / que es un avestruz / Gervasio Correa / y Eusebio Hereñú.
“Traiciona su lema: / La Federación, / se dan al porteño / por un patacón. / Con los portugueses / en combinación…
“Invaden, saquean / revistan tres mil / soldados que tienen / cañón y fusil.
“Llegó a Saucesito / la enorme legión. / Los rindió Ramírez / con un batallón.
“Huyen desbandados / hacia el Paraná, / saquean, incendian / y el ‘bravo’ se va.”
Estos versos fueron recopilados por Honorio Leguizamón que los escuchó de los labios del general Miguel Galarza de dilatada actuación en Entre Ríos, compilados por Olga Fernández Latour de Botas en Cantares históricos de la tradición argentina.
El texto alude a dos personajes que habían militado en las filas federales de Artigas y Ramírez, ahora –tras varias “panquequeadas”, como se dice hoy- pasados al servicio del gobierno directorial. Eran Correa y Hereñú; este último años atrás se había cubierto de gloria en el combate del Espinillo (1814) que significó el reconocimiento de la autonomía de Entre Ríos y consagración de Artigas en el liderazgo regional. También hace referencia a los portugueses que negociaban con Buenos Aires la entrega de la Banda Oriental.
Imágenes
Arroyo Saucesito
Marcos Balcarce
Bibliografía
Olga Fernández Latour de Botas. Cantares históricos de la tradición argentina.

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