En el Colegio del Uruguay el busto dedicado al exalumno Julio Argentino Roca siempre luce una nariz perfectamente pulida. Esto se debe al ritual de los alumnos que cuando van a rendir algún examen tocan la nariz para que le propicie buena suerte. Y dicen que Roca siempre cumple, seguramente con la ayudita de un repaso previo de la lección.
Alejo Julio Argentino Roca nació el 17 de julio de 1843 en San Miguel de Tucumán. Fue el tercero de nueve hijos y llegó a ser uno de los presidentes más jóvenes que gobernó la Argentina. Desde la provincia del congreso de 1816, con apenas 14 años, se trasladó, junto a sus hermanos Celedonio y Marcos, al histórico Colegio fundado por Justo José Urquiza, en ese momento presidente de la Confederación Argentina.
Como tantos otros jóvenes del país y de países cercanos, veían en la institución un verdadero faro para su formación, favorecidos por un sistema de becas y el internado que les proveía alojamiento y comida. Una verdadera apuesta a la educación pública que ya se perfilaba como gratuita para los que menos tenían, con incuestionable calidad. La llegada de Roca coincidió con el período de mayor esplendor del Histórico, “la década de oro”, bajo la dirección de Alberto Larroque. De sus aulas surgieron notables intelectuales, profesionales y dirigentes políticos.
La carrera militar
Por iniciativa de Larroque se había abierto una sección militar para la formación de oficiales y en ese curso, de dos años de duración, se incorporó Roca en 1857. Los docentes eran prestigiosos y experimentados profesionales de distintas áreas del conocimiento, como el teniente coronel Nicolás Martínez de Fontes y el coronel Simón de Santa Cruz, hijo del Mariscal de Santa Cruz, entre otros. Al año siguiente Roca recibió los despachos como Subteniente de Artillería y muy pronto sobrevendrá su bautismo de fuego. Fue con motivo del nuevo enfrentamiento del gobierno de la Confederación con la rebelde Buenos Aires que culminará en la batalla de Cepeda. Roca, con 16 años, se propuso para alistarse y fue aceptado. Participó del combate el 23 de octubre de 1859 donde por su actuación fue ascendido a Teniente 1°.
Tras su participación en Cepeda retornó a las clases del Colegio hasta que el nuevo enfrentamiento de Pavón (17/11/61) lo encontró entre los combatientes de destacada actuación. Incluso, cuando el general Urquiza tomó la polémica decisión de retirarse y dejar el triunfo al ejército del estado separatista de Buenos Aires, continuó combatiendo hasta el final: “Yo fui efectivamente el único oficial del regimiento de (coronel Simón de) Santa Cruz que salvó sus piezas y el último que se retiró del campo de batalla”, escribe Roca en una carta a Ezequiel Paz, imitando similar conducta sostenida por la caballería comandada por Ricardo López Jordán.
Culminados los estudios en el histórico Colegio su carrera militar fue en franco ascenso. Participó de la cruenta guerra contra el Paraguay y de la represión a los caudillos provinciales alzados contra la política represiva de los gobiernos de Mitre y Sarmiento. En 1871, en Corrientes, la batalla de Ñaembé lo enfrentó con las tropas de López Jordán, a quién había conocido en su época de estudios en el Colegio del Uruguay, y combatido juntos en la batalla de Pavón. Desencuentros habituales de nuestras disputas políticas. Años después el “jordanismo” entrerriano se sumaba a las filas de Eduardo Racedo, representante en la provincia al Partido Autonomista Nacional que llevaría a la presidencia a Roca. En tanto López Jordán, condenado y luego de una breve estadía en la prisión de Rosario escapó y se exilió en el Uruguay. En 1888 el presidente Juárez Celman le concedió la amnistía.
Luego vendría la campaña militar a la Patagonia, mal llamada “Conquista del Desierto”, y el triunfo contundente en la batalla de Buenos Aires que logró su capitalización definitiva. Con esos laureles se volcó a la arena política y presentó su candidatura presidencial apoyado por el Partido Autonomista Nacional (PAN) primera expresión política organizada a nivel nacional. Su triunfo fue contundente (155 votos contra 70 en el Colegio Electoral) y a los 37 años asumió la presidencia a la que sucedería un segundo periodo en 1898 completando 12 años de gobierno.
Los discípulos del Colegio
Desde la presidencia Roca convocó a varios de sus compañeros y profesores del Colegio que le dio sus primeras armas. Victorino de la Plaza como Ministro de Relaciones Exteriores; Eduardo Wilde, ministro de Instrucción Pública; Issac Chavarría, Ministro del Interior; Wenceslao Pacheco, Ministro de Hacienda; Benjamín Victorica –que fuera su profesor-, Ministro de Guerra. Capítulo aparte merece Onésimo Leguizamón que en 1882 presidió Congreso Pedagógico Sudamericano en Buenos Aires convocado por Roca que dio origen a la Ley de educación común. Como se ve gran parte de la influyente “Generación del ochenta” fue formada en las aulas del Colegio del Uruguay.
Imágenes
Roca
en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay c. 1857. A su derecha sus
primos Eduardo y Florencio Reboredo.
Busto
de Roca en el colegio del Uruguay
Bibliografía
Martínez, C. M., “El paso de Julio Argentino Roca por el Colegio de Concepción del Uruguay”, en https://julioarocahoy.wordpress.com/2014/10/30/opinion-el-paso-de-julio-argentino-roca-por-el-colegio-de-concepcion-del-uruguay-por-carlos-maria-martinez/


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