5/1/26

El entrerriano Enrique Guaita campeón del mundo con la selección de Italia

Rubén I. Bourlot

El 10 de junio de 1934 se jugaba la final del Mundial de fútbol de Italia. De fondo resonaban los pasos marciales del fascismo triunfal alentados por Benito Mussolini. Se empezaban a calentar los tambores de la guerra. En la semifinal jugada el 3 de junio entre la selección local y Austria los italianos defendían su pase a la final. Transcurría el primer tiempo y en el minuto 19 estalló el estadio. ¡Goool de Guaita! ¡Goool del Corsario Negro! Y fue nomás el gol que sembró de laureles el camino a la final frente a Checoslovaquia.
Finalmente la selección “azzurra” con un 2-1, uno de los goles convertido por el argentino Raimundo Orsi, se llevó por primera vez la copa del mundo. En realidad era el segundo torneo mundial luego del disputado en Uruguay en 1930 donde se consagró campeón el seleccionado local.
Pero ¿quién era ese Guaita goleador? Hoy seguramente un perfecto desconocido. Se trababa en Enrique Guaita, un argentino que con su apellido italiano pudo integrar la selección de la patria de sus ancestros. Pero los primeros fogueos con una pelota, tal vez de goma o de medias encimadas, los había practicado en algún potrero de su Lucas González natal. Había nacido en esa ciudad del departamento Nogoyá el 15 de julio de 1910, hijo de Arturo Guaita, italiano, y Eloísa Ormaechea, vasca.

Rumbo a la Roma
Una publicación de Enzo Leonel Rodríguez en la red Facebook nos aporta algunos datos sobre Guaita. Dice que terminado el secundario se instaló en La Plata para estudiar medicina. Cursó hasta cuarto año pero el potrero pudo más. En 1931 debutó profesionalmente en Estudiantes de La Plata y luego pasó a Racing Club. Gracias a su ascendencia italiana, Guaita fue tentado para jugar en la Roma y, nacionalizado, integró la selección para jugar el torneo mundial donde convirtió ese gol clave. Pero no fue el único argentino de la formación: lo acompañaban Raimundo Orsi de Avellaneda y Luis Monti nacido en Bueno Aires.
Cristian Guaita, sobrino nieto de Enrique, cuenta en una nota periodística que sus antepasados provenían de los alrededores del lago de Como, en la norteña Lombardía. No muy lejos de allí, en San Marino, se encuentra la medieval Torre Guaita. Construida en el siglo XI, su nominación alude a la función: derivada del alemán, la palabra significa “hacer guardia”.
Cristian también fue futbolista y, como su ancestro nació también en Lucas González en 1960, hizo historia en Estudiantes de La Plata y el Danubio de Uruguay. Tras su retiro como futbolista, trabajó por muchos años con las inferiores de los clubes Estudiantes y Temperley.

De indio a corsario
Apodado El Indio durante su paso por Estudiantes de La Plata Enrique Guaita se desempeñó como puntero izquierdo integrando, desde 1929, la famosa delantera de Los Profesores junto a Alejandro Scopelli, Miguel Ángel Lauri, Alberto Zozaya y Manuel Ferreira. Jugó con los Pincharratas hasta 1933, consagrándose subcampeón en el último torneo amateur de Primera División, en 1930, y 3° en el Campeonato de 1931, donde Estudiantes, pese a no coronarse, convirtió 104 goles y fue el equipo más efectivo del certamen.
Según los especialistas, Guaita fue un hábil delantero que podía jugar tanto por la derecha como por la izquierda del ataque. Fue un jugador potente y veloz, con muy buena técnica y una endiablada gambeta. En su paso por el club romano tuvo una de sus mejores temporadas: fue el máximo goleador de la Serie A en la temporada 1934/35, con 28 goles, lo que constituye un récord absoluto para un torneo de 16 equipos en el fútbol italiano. Fue allí donde se lo bautizó El Corsario Negro.
Años después, huyendo del fascismo para evitar ser alistado en el ejército para la campaña de Etiopía, volvió a su país, jugó por Racing, en Estudiantes y alcanzó a figurar como titular del seleccionado que obtuvo el campeonato sudamericano (actual Copa América) de 1937 disputado en Argentina. En la oportunidad la final, el 1 de febrero de 1937, fue entre la selección argentina y la del Brasil. El partido se disputó en el viejo Gasómetro de San Lorenzo de Almagro y el triunfo argentino se consagró en el alargue con dos goles de Vicente de la Mata. Guaita integró la delantera junto a Alberto Zozaya, Enrique García, Francisco Varallo (luego reemplazado por Vicente de la Mata) y Roberto Cherro.
Dos años después Guaita se retiró del futbol profesional, consiguió empleo como ayudante del Registro Civil de San Nicolás, donde vivía una de sus hermanas. En 1945 pasó a la Dirección General de Establecimientos Penales y tiempo después alcanzó la subalcaldía de la cárcel nicoleña en tiempos de la recordada gestión de Roberto Pettinato. Entre 1951 y la caída del peronismo, ejerció como director de la cárcel de Bahía Blanca. Pero siguió ligado a la pelota. Participó de la vida deportiva local, que lo reconocía como la gloria internacional que era. Integró la Sociedad Sportiva y el Tribunal de Penas de la Liga del Sur, entidad que luego presidió por tres periodos anuales. Finalmente, vuelto a San Nicolás, falleció el 10 de mayo de 1959 a la temprana edad de 49 años.
Desde aquí nos preguntamos si en Lucas González se lo recuerda, si una calle, una plaza o algún monumento testimonia la trayectoria de este ilustre convecino.

Imágenes
Enrique Guaita
Guaita selección italiana 1937
Anuncio de su muerte-Corriere-dello-Sport-11-5-1959

Bibliografía
Kenis, Diego (11 de diciembre de 2022). Un campeón del mundo en Bahía Blanca, disponible en https://elagora.digital/enrique-guaita-campeon-italia-34-bahia/



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