Rubén I. Bourlot
El 27 de
septiembre de 1848 el gobernador Justo José de Urquiza dirigió una circular a
los distintos comandantes departamentales ordenando que los propietarios de
campos construyeran tajamares. En el siglo XIX esta infraestructura era
indispensable para sostener los rodeos en la provincia. Por lo general, la
ubicación de las estancias estuvo determinada por la existencia de aguadas
naturales. En este sentido, Entre Ríos se halla favorecida por la naturaleza,
pues su territorio está surcado por unos 7.000 cursos de agua, entre y arroyos.
No obstante, en los periodos de sequía, muchas corrientes de agua se agotaban y
con la construcción de este tipo de represas se garantizaba que el ganado
pudiera calmar su sed.
El
historiador Oscar Urquiza Almandoz se refiere a la construcción tajamares en su
libro Historia Económica y social de Entre Ríos.
“En la
provincia de Entre Ríos, la abundancia de ríos y arroyos que cruzan su
territorio en todas direcciones despertó en sus pobladores la idea de lograr un
mejor aprovechamiento de esas fuentes naturales –sobre todo en épocas de
sequía- mediante la construcción de tajamares.
“Los
tajamares son terraplenes que atraviesan los arroyos y cañadas secundarias, con
los cuales se obtiene un embalse, cuyo cubaje se aumenta por el acopio de las
aguas de lluvia. La laguna que así resulta se denomina de igual modo,
ofreciéndose como un interesante ejemplo de acción modificadora del hombre
sobre el paisaje primitivo.”
En tanto Beatriz Bosch explica en detalle la técnica de construcción. “Elegido el sitio del arroyo se ara un terreno próximo, ya con arado de mancera (de una reja), ya con uno de asiento del que tiran tres o cuatro caballos. El transporte de la tierra que de allí se saca se verifica por medio de ‘palas de bueyes’ o ‘sapos’, nombre dado a grandes cucharas de hierro conducidas por dos o tres caballos o mulas o por una yunta de bueyes excepcionalmente. Cada ‘pala de buey’ tiene medio metro cúbico de capacidad; en su parte posterior posee dos mangos de madera asidos con firmeza por el operador, de suerte que la anterior, de gran filo por el uso, pueda cortar o rebanar la tierra arada. En el fondo del cauce se superponen cargas de ‘pala de buey’ mientras que los repetidos pasajes del vehículo y de los animales apisonan fuertemente”, y así quedará levantado el terraplén que represará el arroyo.
“En zonas
donde abunda la madera se emplean estacadas de árboles corpulentas, ñandubay o
algarrobo, a fin de dar mayor solidez y consistencia al terraplén.”
Por su parte Urquiza Almandoz agrega que “resulta prácticamente imposible determinar el momento en que comenzó la construcción de tajamares en suelo entrerriano. Pero, sí, en cambio, es posible reconstruir el proceso mediante el cual el gobierno la impulsó decididamente, lo que permitió que en 1851 existiesen en la provincia 465 tajamares.”
Carga pública
En 1844, estando el entonces gobernador Urquiza en la República
Oriental del Uruguay en campaña contra Rivera, dispuso la construcción de
tajamares para prevenir los efectos de las sequías. Para ello se estableció un
servicio personal con carácter de carga pública, por el cual todos estaban
obligados a trabajar en su construcción.
Más adelante “a raíz de las sequías que afectaron la provincia entre los años 1848 y 1850 –escribe Urquiza Almandoz-, el gobernador Justo José de Urquiza ordenó la construcción de tajamares en los campos desprovistos de aguadas naturales permanentes. El 27 de septiembre de 1848 dirigió una circular a los distintos comandantes departamentales, estableciendo las responsabilidades que competían a los funcionarios de cada departamento, en la dirección y fiscalización de los trabajos, que tendrían carácter obligatorio. Es que lo que estaba en juego era la salvaguarda de la industria ganadera que constituía la principal riqueza de la provincia.
“La
construcción de tajamares continuó en períodos posteriores y llega hasta
nuestros días. Nada menos que José Hernández, reconoció la extraordinaria tarea
realizada para la preservación y el desarrollo de la riqueza ganadera
entrerriana: ‘Entre Ríos -escribió en su Instrucción al estanciero- tiene
abundantes vertientes, ríos caudalosos y arroyos muy fuertes, agua permanente
en toda la provincia y, además, por sus campos quebrados y grandes zanjones
secos, tiene la facilidad de hacer, como se hacen en cualquier parte inmensos
tajamares, en donde se reúne y conserva gran cantidad de agua de lluvia por mucho
tiempo, para miles de cabezas de ganado.’”
En el
Archivo General de la Provincia se encuentra la Estadística de tajamares
levantado en 1849 con información
minuciosa de las represas que se han formado en los distintos departamentos, su
ubicación, el nombre de sus propietarios y la fecha de construcción.
En una
comunicación del Jefe Político del Departamento de Nogoyá, de 1861, dice que la
falta estacional de agua “sería
fácilmente remediado haciendo que los estancieros formaren uno o dos tajamares
en su campo, obras que todos se hallan en estado de hacerlas pues con la
pequeña cantidad de 25 pesos pueden formar un tajamar que les dure dos o tres
años y aún más si tienen cuidado de no dejarle destruir. Esta medida debe ser
obligatoria para todos, pues de otro modo no produciría resultado alguno. Hoy
todos conocen la necesidad de esa medida y la piden con insistencia, sin
embargo de que ninguno se dedica a poner el remedio, prefiriendo sufrir cada
año las perdidas consiguientes a la emigración de las haciendas y aun se ha
visto algunas deshacer las que tenían hechas. La razón de esta incuria y
aparente abandono que a primera vista parece sin disculpa es los perjuicios que
se causan a los dueños de tajamares por la falta de ellos en los campos
vecinos. Durante la seca todas las haciendas vecinas se reúnen en el campo que
tiene tajamares en busca de agua, y consumen los pastos, y cuando llueve se
encuentra el dueño del tajamar en la precisión de salir con sus haciendas por
falta de pasto, cuando todos los demás tienen pastos y aguas.”
Imágenes
Tajamar actual
Tajamar en
Feliciano hacia 1910, foto de Barcón Olesa
Fuentes y bibliografía
Archivo General de Entre Ríos, Fondo Gobierno, Serie
VII: Estadísticas y censos 1823 - 1894
Urquiza
Almandoz, Oscar F., Historia Económica y social de Entre Ríos (1600-1854),
Banco Unido del Litoral S.A., 1978.
Informe
del Jefe Político del Departamento de Nogoyá Evaristo Martínez al Ministro
General de la Provincia, Archivo Histórico de la Provincia de Entre Ríos,
Gobierno. Serie VII, legajo 5, año 1861.
Beatriz
Bosch, Los tajamares de Entre Ríos,
en Revista Geográfica, T. 15, No. 41 (2º
semestre 1954), Pan American Institute of Geography and History.


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