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5/1/26

Transformación curricular con anclaje local

Rubén I. Bourlot

A fines de los ’80 las aulas entrerrianas comenzaron a soplar vientos de cambio. Una brisa cruzada daba vuelta algunas cosas y los docentes, entusiastas algunos, inseguros otros, sentían que pisaban sobre un tembladeral. Comenzaba la que se dio en llamar la “transformación curricular” implementada por las autoridades educativas de la provincia.
A partir de 1986 se planteó la necesidad de transformar los contenidos de la educación entrerriana en todos los niveles pero con un particular énfasis en el secundario. En 1989 se conformó la Comisión de Transformación Curricular y los cambios comenzaron a hacerse efectivo a partir del ciclo lectivo 1991.

Los antecedentes
Con el retorno de la democracia, todas las jurisdicciones educativas del país favorecieron procesos de transformación curricular de diversa amplitud que, como conjunto, representan un enorme patrimonio experimental, teórico y de gestión innovadora.
Con la convocatoria del Congreso Pedagógico Nacional, que se llevó a cabo entre 1984/88, surge el interés de contar con un instrumento curricular que expresara, a partir de la discusión y participación federal, la voluntad política de las jurisdicciones de trabajar mancomunadas hacia un auténtico proceso de formación personal y social que tratara de incorporar los productos de la propia cultura de la región y asegurara aquellos aspectos esenciales a la unidad de la Nación.
En 1986, en el marco de las discusiones del Congreso Pedagógico Nacional, se comienzan a planear cambios curriculares. “Se inscribe en el marco de las políticas educativas definidas a nivel nacional con el retorno a la democracia, cuyo énfasis está puesto en la transformación de las instituciones y las prácticas docentes desde la participación y distribución del poder”, sostiene la educadora Amalia Homar. Sin embargo todas las iniciativas volcadas en las discusiones no se plasmaron en la práctica. Aun en 1989, después de 6 años de gobiernos democráticos, en más del 50% de las jurisdicciones continuaban vigentes lineamientos curriculares de los años 1978/79. No se concretó lo que se suponía sería el resultado natural de los debates: la sanción de una nueva Ley de educación para remplazar a la centenaria 1.420. Recordemos que recién para 1993 se sancionó la Ley Federal de Educación de breve vigencia.

Los contenidos desde el entorno local
Para poner en marcha los cambios de contenidos y metodología en el ámbito de Consejo General de Educción se conformó la Comisión de Transformación Curricular. Se pretendía que la enseñanza parta de la realidad inmediata del alumno, desde su entorno local, provincial, que contemple la interdisciplina y la transversalidad. También apuntaba a modificar el trabajo docente con la introducción del régimen de profesores por cargo y las horas extra-áulicas en el nivel secundario. La transformación “se define como un nuevo modo de organización de la escuela, del trabajo docente, del tiempo y del espacio, se sostiene una concepción curricular, de aprendizaje, enseñanza y evaluación, que intenta generar rupturas con la existente”, dice Homar.
Además en este proceso se incorporaron los establecimientos de nivel secundario nacionales que fueron transferidos a la provincia en 1990, por cierto a las apuradas y sin el debido presupuesto.
La nueva estructura curricular fue aprobada por los decretos Nº 5085 del 29 de octubre de 1991 para el ciclo básico del nivel medio, y Nº 6039 del 27 de noviembre de 1991 para el ciclo superior.

Nuevos materiales escolares
Dos grandes frentes tuvo cubrir la transformación que comenzaba a caminar. Uno fue la formación docente en las nuevas metodologías planteadas y para el desarrollo de contenidos nuevos vinculados a lo regional. Con una formación que priorizaba contenidos “universales” en sus distintas áreas, los docentes tenían que trabajar con los hechos que sucedían en su entorno inmediato: historia, geografía, literatura y todo lo cercano con lo que convivían a diario pero les era dificultoso enseñarlo. También debían lidiar con la carencia de material editado para la tarea áulica. No eran tiempos de internet y todo se conseguía analógico. El “libro de texto” y el “manual” eran los caballitos de batalla del maestro.
Los docente entonces apelaron al ingenio, convocaron a los vecinos aficionados a la historia para que les cuenten a los gurises los sucesos del lugar, buscaron poetas que contaran cómo producían su arte, y desempolvaron viejos textos. Décadas atrás se habían introducido contenidos provinciales con la consiguiente producción de material. En 1961 se dispuso que en los establecimientos de educación primaria se profundice el estudio de la Historia y la Geografía de Entre Ríos. Esta iniciativa retomaba los lineamientos de la Ley N° 3639 de 1951 que instituía como materia de estudio la enseñanza de la Historia de Entre Ríos en todas las escuelas de la Provincia. De esa época las bibliotecas conservaban dos manuales editados al efecto: Entre Ríos, síntesis histórica de Manuel E. Macchi y Alberto J. Masramón, Historia de Entre Ríos de María del Carmen Murature de Badaracco y Geografía de Entre Ríos de José Francisco Felquer y Laura Moreira Bahler.
El citado material, pensado para la educación primaria, no satisfacía la demanda docente. Por ella una desparecida editorial paranaense tomó la posta y el riesgo empresario para encarar producción de material actualizado, con el antecedente de la Enciclopedia de Entre Ríos (áreas Historia y Literatura) y convocó a sendos equipos de trabajo para producir dos “manuales”, uno de Geografía y otro de Historia. Bajo la dirección de Hugo Arozena, fueron de la partida en la labor Cristina Saluzzi, Magdalena Pandiani, Luis Sadi Grosso, Walkiria Gabás y quién suscribe. Fruto de este trabajo en 1990 se editó Geografía Elemental de Entre Ríos y en 1991 Historia Elemental de Entre Ríos, que agotaron varias reediciones.
Pero como nada es para siempre, en 1993 se sancionó la Ley Federal de Educación que impuso una nueva estructura en el sistema educativo y diluyó, por no decir destruyó, la rica experiencia de la transformación curricular

Bibliografía
Homar, Amalia, La evaluación docente, entre temores y posibles rupturas, Ediciones Ctera, 2009.


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